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La Coctelera

Sistemas de Información Gerencial Sección 007 Asistidas

Catedrá Sistemas de Información Gerencial

Lic. Enzo Pernalete

Instrucciones   Cada Grupo conformado debera presentar Informe de 4 páginas máximo con las respuestas a las preguntas que se presentan a continuación y que abarca 18 semanas del semestre.

Semana 01

 ¿Cuáles fueron los tres grandes cambios a nivel mundial que alteraron el entorno de los negocios?

¿Qué es un Sistema de información?

¿Cuáles son las actividades que hacen que un sistema de información produzca la información necesaria?

  ¿Cuáles son los enfoques de los Sistemas de Información? .Explique cada uno de ellos.

¿Qué disciplinas influyen en los enfoques de los Sistemas de Información?

  ¿De que forma puede el uso de mercados electrónicos en Internet influir en una organización?

¿Qué se quiere decir con "Arquitectura de información de una organización"?

Seamana 02

  Por qué se dice que el sistema de procesamiento de transacciones, pertenece al nivel operativo? 

 ¿Qué diferencia hay entre MIS y TPS? 

¿Por qué se dice que el MIS apoya decisiones estructuradas? 

¿Para qué sirven los Sistemas de Apoyo a Ejecutivos? 

¿Cómo actúa un Sistema de Apoyo a Ejecutivos Típico? 

¿Cuál es rol de los sistemas de información estratégicos?

¿Un sistema de información  puede proporcionar a las organizaciones una ventaja competitiva?

¿Los sistemas de información  hacen  posible  una  administración  eficiente de  la cadena de abasto? 

¿Que es el costo de cambio?  

¿Cómo influye la adopción de nuevos sistemas tecnológicos en una empresa? 

¿De que manera pueden ayudarse Empresas al compartir sus datos o informaciones? 

¿Crees que empresas del mismo rubro o línea podrían compartir sus Datos o información, Porque?

¿Por qué se dice que el sistema de procesamiento de transacciones, pertenece al nivel operativo?

¿Qué diferencia hay entre MIS y TPS? 

¿Por qué se dice que el MIS apoya decisiones estructuradas? 

¿Para qué sirven los Sistemas de Apoyo a Ejecutivos? 

¿Cómo actúa un Sistema de Apoyo a Ejecutivos Típico?

¿Cuál es rol de los sistemas de información estratégicos?

Semana 03

 Cuales son los factores mediadores en la relación bidireccional entre la organización y la tecnología?

¿Qué características tienen en común todas las organizaciones? 

¿Qué es Burocracia?

Cite los niveles de análisis de las organizaciones

¿Por qué la Internet  habría de modificar  la estructura o los procesos de las organizaciones?

 Semana 04 

Cómo los sistemas de información pueden ayudar a tomar decisiones? 

Si en una entidad educativa como una universidad se convoca a los alumnos para plantear un problema y que estos den su punto de vista para posibles soluciones. ¿Qué nivel de toma de decisiones debe dirigir a los alumnos?

Semana 05 

¿Cree Ud., que el sistema de computación de una empresa debe estar constantemente a la vanguardia de la tecnología?  

¿Cual es el disco óptico más común utilizado en las PC?

¿Que se debe tener en cuenta para hacer la selección de la tecnología de hardware de computación?

 Semana 06  

¿Cuáles son los elementos claves de un entorno de base de datos? 

¿Cómo interactúa el grupo de diseño de la base de datos con los usuarios? 

¿Cuál de los modelos de bases de datos  se utilizaría para una empresa que maneja  enormes flujos de datos?

 

Semana 07   

¿Como se puede clasificar las redes?

¿Cuáles son las redes topológicas?¿Que tratan cada una de ellas?

¿Cuál es la diferencia entre una LAN y una WAN?  

  ¿Cuál es el aporte del Correo Electrónico?  

  ¿Qué es el Correo de Voz? 

 

Semana 08

        ¿En que consiste un Cable de Fibra Óptica?

    ¿Qué tipos de señales se transmite en los sistemas de microondas?

¿Cuáles son los componentes de un sistema de telecomunicaciones?

Semana 09

¿ Cual es la diferencia entre WWW y HTTP ? 

¿ Qué necesita un Inter Nauta que por pueda realizar e- commerce? 

¿ Qué requisitos debe tener un transacción comercial para que sea considerado como e-commerce?

 ¿ Es necesario que uno esté subscrito a un ISP (Internet Services Provider) para poder  acceder a  Internet? 

¿ Si se dice que Internet no es propiedad de nadie, quién se preocupa entonces por las mejoras que se puedan hacer en ella?; ¿ no conlleva esto a un caos ?

 

Semana 10 

 

¿Cree Ud., que las empresas debe contar con sistema de red?

 

¿Por qué es posible considerar un sistema de información como un cambio planificado en la organización? 

 

 

 Semana 11 

 Mencione las principales categorías de un plan de sistemas de información 

Teniendo en cuenta el factor costo / beneficio¿ Qué es mas conveniente para una universidad, integrarse a la red de Internet 2 ó subscribirse a empresas especializadas en brindar información multidisciplinaria? 

Semana 12

¿Qué es administración de calidad total (TQM)?

¿Cómo pueden mejorarse los procesos de negocios para apoyar la TQM?

¿Qué es reingeniería de negocios?

 

 Semana 13  

 ¿De que se encarga el diseño de sistemas?  

 ¿A que se denomina beneficios tangibles? 

 ¿A que se denomina beneficios intangibles? 

 ¿Cuales son algunos de los costos beneficios intangibles de los sistemas de información? 

 Semana 14

 ¿Cuales son algunos de los costos beneficios tangibles de los sistemas de información?

Semana 15

¿ Como afectan los Sistemas de información las fusiones y adquisiciones de las organizaciones  ?

 ¿ Porque es difícil implementar y usar eficazmente sistemas empresariales?

Semana 16

 ¿Qué es la Cartera de Inversión en TI?

  ¿Cuáles son los Impulsores de Negocios?

Semana 17

http://www.innovavirtual.org/campus/file.php/178/SI905_00/SI905_CAP00/COMERCIOELECTRONICO95.ppt

Revisar este Articulo y Presentar por grupo resumen de 2 páginas y sus opiniones

 

Semana 18

http://www.innovavirtual.org/campus/file.php/178/SI905_00/SI905_CAP00/Tema_5-Sistemas_de_Informacion_y_Control_v0f.doc   

 Revisar este Articulo y Presentar por grupo resumen de 2 páginas y sus opiniones

 

 

Que tengan éxito en la realización de estas actividades Su amigo Enzo Pernalete

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Asistidas Comportamiento Organizacional Secciones 05 y 06

Universidad Nacional Experimental Politecnica de la Fuerza Armada

Licenciatura en Administración y Gestión Municipal

Cátedra de Comportamiento Organizacional

Prof. Lic. Enzo Pernalete Secciones 05 y 06 del Nucleo Guacara

Asignación de Actividades Asistidas

Objetivo: Vincular la Novela Doña Bárbara cuyo autor es el venezolano Rómulo Gallegos, su contexto histórico, social, político, geográfico y su relación con los conceptos de Psicología Social, corrientes sicologicas como movimientos sicoanalíticos, los aspectos motivacionales que como organización e individualmente se desarrollan en la trama de la novela, la descripción de los individuos y sus relaciones e interrelaciones culturales y politicas, cohesión grupal, el concepto de sistema de sistema organizacional y los elementos que la componen, así como el contexto sociopolitico en que se desarrollan.

Semana 01

1.-Resumen Biográfico de Rómulo Gallegos.

2.-Características de los personaje principales y secundarios.

Semana 02

3.- Argumento y Ambiente de la Novela de Doña Bárbara

Semana 03

4.- Explique ¿Qué áreas de la sicología social intenta desarrollar el autor dentro de los tres primeros capítulos de la obra? desarrolle su comentario aplicando el concepto estricto de la psicología social.

 Semana 04

5.- Argumente y aplique las teorías conductista, gestatica y la teoría de fuerzas de Kurt Lewin, relacionandolos con los conflictos humanos que de forma realista se desarrollan dentro del contexto geográfico y socio politico de la novela. (El Hato Apureño: aspectos socioeconómicos y culturales)

Semana 05.

6.- ¿Cualés son los agentes motivantes presentes en la novela que relacionan a: Doña Bárbara y Santos Luzardo, Marisela y Lorenzo Barquero, Balbino Paiba junto a Ñio Pernalete y Mister Danger., José Luzardo Felix Luzardo, Evaristo Luzardo y la Sra Asunción.

Semana 06

7.- Explique, según la clasificación de la piramide motivacional de Abranhan Maslow, la relación y motivación existente entre Doña Bárbara y Santos Luzardo. 

8.- Según las jerarquías de las necesidades de Herzbert explique según su criterio las relaciones de organización desarrollada por los propietario del Hato Altamira y el Hato el Miedo, contextualize su explicación.

Semana 07

9.- Determine según los fundamentos de comportamiento de grupo, su cantidad y el tipo de interrelación existente (filial, organizacional, social, politica entre otras) desarrolladas en la novela. Revisar el siguiente material  http://www.quality-consultant.com/libros/libro_0014.htm Concepto de Grupo, Los Roles y Los Grupos, Clasificación de los Roles de Miembro de un Grupo.

Semana 08

10 .- Nombre los lideres según sus razgos presentes en el desarrollo de la novela  y explique el Estilo de Liderazgo que posee cada uno. (Liderazgo Femenino mito o realidad)

Semana 09

11.- Que tipo de conflictos a nivel individual existen entre Santos Luzardo y Doña Bárbara, Doña Bárbara y Lorenzo Barquero, Santos Luzardo y Balbino Paiba, Antonio Sandoval y el Coronel Apolinar, Ñio Pernalete y Mister Danger.

Semana 10

12.- Explique según las estrategías de manejo de solución de conflictos los mecanismo de defensa y negociación aplicados por Lorenzo Barquero y Doña Bárbara.

Semana 11

13.-  Mencione. utilizando los fundamentos de la estructura organizacional, como se aplica a la tipología de organizaciones  mencionadas en la novela.

Semana 12

14.- ¿Cualés conflictos sociopoliticos se plantean en la novela Doña Bárbara que relacionados con la actual realidad del paía afectan a las organizaciones y a los individuos que las conforma, desarrollando el concepto de estrés organizacional?

Semana 13

15.- ¿Cualés son los valores y antivalores que se reflejan en la novela, explique que valores tomaría usted para definir la Cultura Organizacional de su lugar de trabajo, o lugar de estudio.?

Semana 14

16.- Cual es su opinión del siguiente parrafo:

..."En toda organización, la cultura organizacional se manifiesta en dos tipos de elementos:

 1.- Elementos visibles, entre los cuales se expresan las creencias, valores, ceremonias, normas, ritos, slogans, conductas, símbolos, etc., la mayor parte de las veces son observables, pero en realidad son la representación de valores, creencias, suposiciones, etc., localizadas a nivel más profundo. Estos elementos visibles explican cómo y por qué se hacen las cosas.

 2.- Elementos invisibles y desarticulados, localizados generalmente a nivel más profundo en la mente de los miembros que forman la organización, en donde residen los sentimientos, temores, valores, creencias, actitudes, suposiciones, etc., que son difíciles de explicar pero que influyen en el comportamiento de los Los principales elementos no visibles de una cultura organizacional son los valores.

Los valores de una organización, constituyen un tipo especial de creencias compartidas por sus miembros, quienes determinan el deber ser, es decir, lo que es bueno y deseable (valores positivos) y lo que es malo y no deseable (valores negativos). Por ser de mucha importancia para la cultura organizacional individuos en las organizaciones. Estos elementos invisibles cosntituyen el incosciente organizacional. "... Revisar la siguiente página http://www.slideshare.net/catalinafonseca63/cultura-organizacional-2890997?src=related_normal&rel=194356

Semana 15

  17.- Defina en forma sencilla cada uno de os siguientes conceptos, relacionados con La realidad Organizacional con una visión de sistema.

1. Subsistema Administrativas

Planeación

Organización

Control

2. Subsistema Psicosocial

Motivación

Actitudes

Comunicación

Liderazgo

3. Subsistema de metas y valores

Cultura

Objetivos de Empresa

Objetivos personales

4. Subsistema Estructural

Organigrama

Procedimientos

Autoridad

Reglas

5. Subsistema Tecnológico

Técnicas

Equipos

Conocimientos

Sistema Ambiental

Semana 16

 Buscar y Presentar Informe de los siguiente conceptos:

Defina Cultura Organizacional

¿Como Producir Un cambio organizacional?

Revisar el siguiente material contenido en esta página  http://www.mitecnologico.com/Main/ComportamientoOrganizacional  (Es muy sencillo los conceptos aqui contenidos) 

Semana 17

Buscar y Presentar Informe de los siguiente conceptos:

Definición de Comportamiento Organizacional

Un Modelo de Cultura Social y Empresarial

Influencias Culturales en la Estructura Organizativa (Explique Esquema)

Revisar el siguiente material contenido en esta página  http://www.quality-consultant.com/libros/libro_0011.htm (Es muy sencillo los conceptos aqui contenidos) 

Semana 18

 Determine y explique cuales fueron los temas que desarrolló el autor con la novela Doña Bárbara, y los simbolos que esta desarrolla.

Les deseo un Gran Triumfo en su vida profesional.

Lic. Enzo Pernalete

Guia Pedagogica Unidad III Politicas Públicas

Universidad Nacional Experimental Politecnica de la Fuerza Armada Bolivariana

Nucleo Guacara Estado Carabobo

Licenciatura el Administración y Gestión Municipal

Turno Nocturno. Secciones 04 y 07

Materia Políticas Públicas Prof. Enzo Pernalete

 

Unidad III

 

Asignación, Distribución y Reasignación de las Compensaciones

 

En la literatura de las finanzas públicas ha sido tradicional identificar tres funciones económicas principales para el Estado (Musgrave, 1959). En el ámbito específico de un Estado que se organiza a través de más de un nivel de gobierno, es necesario discutir cuál es el rol ideal que corresponde jugar a cada una de esas instancias en las respectivas funciones.

Musgrave sostiene que son tres las funciones que el estado debería desarrollar:

 

1.- La estabilización macroeconómica, como  función de asignación de determinados bienes y servicios sociales a través de la política presupuestaria.  

 

2.- La redistribución del ingreso nacional, como función de distribución, o mejor dicho de predistribución, generada a partir de cobro de impuestos en los sectores con mayor capacidad para contribuir, y la ejecución del gasto dirigido hacia quienes no tienen la capacidad económica para adquirir ciertos bienes y servicios.

 

3.- La asignación de recursos en la sociedad, como función de estabilización (Reagsignación), ya que a través de los impuestos y el presupuesto se puede tratar de llegar al pleno empleo, crecimiento del a economía, y estabilidad de precios. La finalidad de esta función es evitar fluctuaciones importantes en la economía.

 

Según la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, existen los siguientes niveles

Nivel

Tipos de Ingresos

Articulo 156  Poder Público Nacional

Articulo 12. La creación, organización, recaudación, administración y control de los impuestos sobre la renta, sobre sucesiones, donaciones y demás ramos conexos, el capital, la producción, el valor agregado, los hidrocarburos y minas, de los gravámenes a la importación y exportación de bienes y servicios, los impuestos que recaigan sobre el consumo de licores, alcoholes y demás especies alcohólicas, cigarrillos y demás manufacturas del tabaco, y de los demás impuestos, tasas y rentas no atribuidas a los Estados y Municipios por esta Constitución o por la ley.

Articulo 159 Poder Público Estadal

Artículo 167. Son ingresos de los Estados:

1. Los procedentes de su patrimonio y de la administración de sus bienes.
2. Las tasas por el uso de sus bienes y servicios, multas y sanciones, y las que les sean atribuidas.
3. El producto de lo recaudado por concepto de venta de especies fiscales.
4. Los recursos que les correspondan por concepto de situado constitucional. El situado es una partida equivalente a un máximo del veinte por ciento del total de los ingresos ordinarios estimados anualmente por el Fisco Nacional, la cual se distribuirá entre los Estados y el Distrito Capital en la forma siguiente: un treinta por ciento de dicho porcentaje por partes iguales, y el setenta por ciento restante en proporción a la población de cada una de dichas entidades.
En cada ejercicio fiscal, los Estados destinarán a la inversión un mínimo del cincuenta por ciento del monto que les corresponda por concepto de situado. A los Municipios de cada Estado les corresponderá, en cada ejercicio fiscal, una participación no menor del veinte por ciento del situado y de los demás ingresos ordinarios del respectivo Estado.
En caso de variaciones de los ingresos del Fisco Nacional que impongan una modificación del Presupuesto Nacional, se efectuará un reajuste proporcional del situado.
La ley establecerá los principios, normas y procedimientos que propendan a garantizar el uso correcto y eficiente de los recursos provenientes del situado constitucional y de la participación municipal en el mismo.
5. Los demás impuestos, tasas y contribuciones especiales que se les asigne por ley nacional, con el fin de promover el desarrollo de las haciendas públicas estadales.
Las leyes que creen o transfieran ramos tributarios a favor de los Estados podrán compensar dichas asignaciones con modificaciones de los ramos de ingresos señalados en este artículo, a fin de preservar la equidad interterritorial. El porcentaje del ingreso nacional ordinario estimado que se destine al situado constitucional, no será menor al quince por ciento del ingreso ordinario estimado, para lo cual se tendrá en cuenta la situación y sostenibilidad financiera de la Hacienda Pública Nacional, sin menoscabo de la capacidad de las administraciones estadales para atender adecuadamente los servicios de su competencia.
6. Los recursos provenientes del Fondo de Compensación Interterritorial y de cualquier otra transferencia, subvención o asignación especial, así como de aquellos que se les asigne como participación en los tributos nacionales, de conformidad con la respectiva ley.

Articulo 168 Poder Público Municipal

Artículo 179. Los Municipios tendrán los siguientes ingresos:

  1. Los procedentes de su patrimonio, incluso el producto de sus ejidos y bienes.
  2. Las tasas por el uso de sus bienes o servicios; las tasas administrativas por licencias o autorizaciones; los impuestos sobre actividades económicas de industria, comercio, servicios, o de índole similar, con las limitaciones establecidas en esta Constitución; los impuestos sobre inmuebles urbanos, vehículos, espectáculos públicos, juegos y apuestas lícitas, propaganda y publicidad comercial; y la contribución especial sobre plusvalías de las propiedades generadas por cambios de uso o de intensidad de aprovechamiento con que se vean favorecidas por los planes de ordenación urbanística.
  3. El impuesto territorial rural o sobre predios rurales, la participación en la contribución por mejoras y otros ramos tributarios nacionales o estadales, conforme a las leyes de creación de dichos tributos.
  4. Los derivados del situado constitucional y otras transferencias o subvenciones nacionales o estadales;
  5. El producto de las multas y sanciones en el ámbito de sus competencias y las demás que les sean atribuidas;
  6. Los demás que determine la ley.

 

 

El instrumento de distribución de las asignaciones económicas y fiscales esta establecido en el  Artículo 313. La administración económica y financiera del Estado se regirá por un presupuesto aprobado anualmente por ley. El Ejecutivo Nacional presentará a la Asamblea Nacional, en la oportunidad que señale la ley orgánica, el proyecto de Ley de Presupuesto. Si el Poder Ejecutivo, por cualquier causa, no hubiese presentado a la Asamblea Nacional el proyecto de ley de presupuesto dentro del plazo establecido legalmente, o el mismo fuere rechazado por ésta, seguirá vigente el presupuesto del ejercicio fiscal en curso.

 

Por consiguiente, es necesario concebir mecanismos compensatorios en lo interterritorial e interpersonal que hagan uso de las ventajas comparativas de cada nivel de gobierno: el gobierno central financia y coordina la acción del Estado en el ámbito redistributivo, mientras que los gobiernos subnacionales atienden las otras esferas de la provisión de bienes y servicios públicos (suministro, contratación, regulación, entre otras).

 

Otros instrumentos de distribución y compensación LEY ORGÁNICA DE DESCENTRALIZACIÓN, en este instrumento se determinan las formas de distribución y en base a los parámetros allí contenidos del situado constitucional, específicamente en su artículo 13. Ley del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (FIDES).

 

En CRBV en su artículo 156. Es de la competencia del Poder Público Nacional: ... 16. El régimen y administración de las minas e hidrocarburos, el régimen de las tierras baldías, y la conservación, fomento y aprovechamiento de los bosques, suelos, aguas y otras riquezas naturales del país.
El Ejecutivo Nacional no podrá otorgar concesiones mineras por tiempo indefinido.
La Ley establecerá un sistema de asignaciones económicas especiales en beneficio de los Estados en cuyo territorio se encuentren situados los bienes que se mencionan en este numeral, sin perjuicio de que también puedan establecerse asignaciones especiales en beneficio de otros Estados.  En base a este artículo se promulgó la LEY DE ASIGNACIONES ECONOMICAS ESPECIALES PARA LOS. ESTADOS DERIVADAS DE MINAS E HIDROCARBUROS. Gaceta Oficial N° 36.110 de fecha 18 de diciembre de 1996.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BASE SISTEMATICA ART. 185 CONSTITUCIÓN BOLIVARIANA

PODER CONSTITUIDO

PODER CONSTITUYENTE

CONSEJO FEDERAL DE GOBIERNO

VICEPRESIDENTE

MINISTROS

GOBERNADORES

PRESIDENTE DE LOS ALCALDES

NUEVO ORDEN INSTITUCIONAL

Fondo de Compensación Territorial

Plan Operativo Anual

Plan Nacional de Desarrollo

 

INTEGRACIÓN CIUDADANA

Organización Comunitaria 

Económico    Territorial

Social             Político

Internacional

 

INTEGRACIÓN POPULAR

LEY

LEY

LEY ORGANICA

LEY ORGANICA DE

 

LEY ORGANICA

 

DE

 

 PLANIFICACIÓN

 

GACETA OFICIAL

No. 5.554 Extraordinario del 13 de Noviembre de 2001

 

 

GOBERNADORES

ALCALDES

DIRECTORES REG. NAC.

DIPUTADOS REG. NAC.

CONCEJALES

NUEVO ORDEN INSTITUCIONAL

CONSEJO ESTADAL DE POLÍTICAS PÚBLICAS

Plan de

Inversión

Regional

 

 

INTEGRACIÓN CIUDADANA

ORGANIZACIÓN COMUNITARIA

 CAMPESINA      SINDICAL

UNIVERSIDADES INDIGENAS

AMBIENTE          VECINAL

 

NUEVO ORDEN INSTITUCIONAL

 

CONSEJO LOCAL DE PLANIFICACIÓN PÚBLICA

ALCALDES

CONCEJALES

JUNTAS PARROQUIALES

NUEVO ORDEN INSTITUCIONAL

 Plan de

Inversión

Municipal

INTEGRACIÓN CIUDADANA

 

 Organizaciones Vecinales

Organizaciones Comunitarias

     Salud     Educación     Deporte

      Cooperativa       Seguridad INTEGRACIÓN CIUDADANA

ALGUNOS POSIBLES CRITERIOS DE ASIGNACIÓN DE LOS RECURSOS

DEL FONDO DE COMPENSACIÓN INTERTERRITORIAL

Establecidos los lineamientos generales para la asignación de funciones redistributivas entre los distintos niveles de gobierno, corresponde ahora discutir los posibles criterios mediante los cuales se asignan los recursos en un mecanismo de compensación interterritorial. En la literatura económica y en la experiencia internacional uno encuentra comúnmente dos grandes dimensiones que nutren los criterios de asignación de recursos en los mecanismos de compensación o equilibramiento interterritorial (Ahmad, 1997). Por una parte, lo que se denomina como necesidades fiscales relativas, que vienen a representar los recursos requeridos por una entidad político-territorial para atender un cierto nivel de servicios públicos. Por otra parte, la llamada capacidad fiscal, que está constituida por la capacidad de financiamiento de aquellas necesidades fiscales relativas.

Se espera que los mecanismos de compensación interterritorial distribuyan recursos fiscales entre las entidades político-territoriales reconociendo las diferencias, existentes y/o estructurales, en las capacidades de esas instancias para proveer y financiar por sus propios medios los servicios públicos requeridos por sus comunidades. Esa función compensatoria nace del reconocimiento evidente de que cada estado o municipio está dotado de una cierta capacidad económica e institucional para financiar y proveer esos servicios públicos. Pero las diferencias en esas capacidades pueden llegar a ser significativas entre los distintos integrantes territoriales de una nación. Los mecanismos de compensación interterritorial pretenden entonces, cuando menos, atenuar esas diferencias interjurisdiccionales.1

Reconociendo estos desbalances horizontales, muchos países desarrollados (Australia, Canadá, Alemania, Reino Unido, España) y en desarrollo (Argentina, Brasil, Chile, Indonesia) han venido instrumentando mecanismos fiscales orientados a reducir esos desequilibrios en la capacidad económica de sus jurisdicciones para proveerle a sus comunidades, cuando menos, un nivel mínimo de servicios públicos y/o una base de recursos financieros que suavicen las diferencias socioeconómicas entre los integrantes de un mismo nivel de gobierno.

Naturalmente, es mucho más fácil identificar aquellas dos grandes dimensiones que deben orientar la búsqueda de criterios para la asignación de los recursos en un mecanismo de compensación interterritorial, que identificar las variables específicas que servirán de fundamento para la propia redistribución de esos recursos fiscales, un ejercicio que dejaremos para la siguiente sección de este ensayo. Por el momento y sólo para ilustrar hasta dónde pueden llegar esas dificultades, a continuación se presentan algunas opciones de variables o indicadores que podrían desempeñar ese papel de aproximaciones a aquellas dos dimensiones básicas.

Necesidades fiscales relativas

Con respecto a esta dimensión, uno podría utilizar como variables representativas de desbalances horizontales un conjunto de indicadores ya disponibles en Venezuela. Tal es el caso del índice de necesidades básicas insatisfechas (NBI), el índice del desarrollo humano (IDH), algún otro indicador relativo de pobreza tal como el ingreso per cápita, o inclusive el coeficiente de Gini. Todos estos indicadores registran debilidades derivadas de su rezago en la publicación y falta de representatividad territorial. Por supuesto, éstos son escollos superables si existe el compromiso del Estado de invertir recursos en perfeccionarlos en un plazo razonable. Sin embargo, la mayor dificultad asociada a estos indicadores es que no representan estrictamente a las necesidades fiscales relativas de las distintas instancias territoriales.

Para ser realmente representativos de esas necesidades fiscales relativas, los indicadores a utilizar deberían expresar las diferencias de costos en la provisión de los servicios públicos en esas instancias territoriales, entre otros elementos. Sin embargo, la experiencia internacional parece poner en evidencia que la inmensa mayoría de los países desarrollados no satisfacen a plenitud ese exigente requisito. Hasta donde conocemos, con la excepción notable de Australia y en menor medida el Reino Unido, la mayoría de las naciones utilizan exclusivamente la dimensión de la capacidad fiscal como mecanismo de compensación interterritorial, aun ante el reconocimiento de todas sus imperfecciones (Ter-Minassian, 1997; Ahmad, 1997).

En efecto, la versión más sofisticada de mecanismo compensatorio interterritorial está representada por el sistema federal australiano, en el cual todas las transferencias intergubernamentales se asignan de acuerdo con un amplio conjunto de indicadores que se extienden al ámbito de la determinación de necesidades relativas y diferenciales de costos en su provisión por parte de las distintas jurisdicciones de esa nación. Los requerimientos de información y soporte institucional para su procesamiento son tan complejos y desarrollados, que inclusive la federación canadiense se ha negado por años a incorporar esta importante dimensión en su también sofisticado sistema de transferencias «ecualizadoras». Otros países como España han incorporado a su mecanismo de compensación interterritorial variables mucho más genéricas que pretenden representar necesidades relativas (población, dispersión poblacional, paro laboral, etc.) y/o particularidades (insularidad, saldo migratorio) de la nación ibérica.

No obstante las restricciones mencionadas, lo importante es reconocer que la utilización de indicadores como el NBI, el IDH y otros proxies de pobreza relativa sirven al propósito de redistribuir recursos entre entidades político-territoriales, aun con todas las limitaciones descritas.

Capacidad fiscal

Respecto a esta otra dimensión, la tarea de identificar variables representativas de desbalance horizontal parece relativamente más sencilla. Por ejemplo, si uno se aproxima a las versiones más sofisticadas de asignación de las transferencias con criterios redistributivos de capacidad fiscal, como los que prevalecen en Alemania, Canadá y, complementariamente, en Australia, uno podría utilizar lo que se conoce en la federación canadiense como el enfoque del «sistema de tributación representativa». Bajo ese sistema, «la capacidad fiscal de cada provincia es calculada cada año... como la diferencia entre la suma de capacidad fiscal per cápita para cada fuente separada de ingresos y una medida de capacidad estándar basada en la capacidad fiscal per cápita promedio de las cinco provincias ‹medianas›...» (Bird, 2001:64).

Siguiendo una versión más elemental de ese sistema, un punto de partida para estimar las diferencias en la capacidad fiscal de las entidades político-territoriales venezolanas podría consistir en determinar las fuentes tributarias de recaudación propia disponibles para esas instancias. Para ser estrictos, esa capacidad tributaria propia no debería limitarse sólo a uno u otro nivel de gobierno subnacional; es decir, la estimación correcta de esa capacidad tributaria propia debería incluir, tanto el nivel intermedio (estados) como el nivel local de gobierno, pues es esa acción conjunta la que incide realmente en la propia redistribución de los recursos públicos. Sin embargo, es necesario reconocer las limitaciones a que se enfrenta semejante ejercicio, como consecuencia no sólo del escaso desarrollo de las fuentes tributarias estadales (en menor medida también las municipales), sino también debido a la escasa disponibilidad de información detallada sobre aquellas fuentes de ingresos.

En cualquier caso, tampoco sería correcto evaluar exclusivamente esa capacidad fiscal o de financiamiento de servicios públicos por parte de los gobiernos subnacionales a partir de su capacidad tributaria propia, sino que debería incluirse también cualquier transferencia intergubernamental que ellos reciben. La lógica económica en este caso permite concluir que esos medios de financiamiento, aunque originalmente provenientes del gobierno central, no sólo asignan recursos que generan una implícita redistribución horizontal de recursos, sino que también le otorgan a los gobiernos subnacionales una cierta capacidad para redistribuirlos al interior de sus propias jurisdicciones, en mayor o menor medida.

Esto significa que antes de introducir cualquier mecanismo explícito de compensación, ya el sistema de relaciones fiscales intergubernamentales suele contener una función redistributiva interterritorial. Esto puede apreciarse claramente al observar la significativa correspondencia estadística que existe entre los recursos recibidos por las entidades federales por conceptos de Situado Constitucional y el Fides y sus indicadores de pobreza relativa asociados al número de hogares pobres.

De este modo, al incorporar entonces un mecanismo de reducción de los desbalances horizontales como sería el caso del Fondo de Compensación Interterritorial en Venezuela, el objetivo último debería ser reducir aún más esos desequilibrios a través de un instrumento explícitamente redistributivo. Sin embargo, insisto, antes es imperativo disponer de una visión de conjunto del «impacto» redistributivo de los diversos mecanismos de financiamien-to dentro del sistema de relaciones fiscales intergubernamentales.

Por esta razón, en el marco de una simulación realizada por la Oficina de Asesoría Económica y Financiera (OAEF) de la Asamblea Nacional se han desarrollado ejercicios elementales que permiten considerar en una primera aproximación cuáles podrían ser los efectos redistributivos integrales de las fuentes de financiamiento en ese arreglo intergubernamental (Barrios, Daza y Denis, 2001), cuyos resultados pormenorizados se presentan en el cuadro anexo. Los ejercicios realizados incluyen en sus estimaciones algunos efectos redistributivos de los mecanismos actuales de financiamiento (Situado, Fides, asignaciones económicas especiales, transferencia de servicios descentralizados), así como los correspondientes a la Ley de Hacienda Pública Estadal. En este último caso es necesario desarrollar escenarios incluyendo y sin incluir el Fondo de Compensación Interterritorial. También se sometieron a contraste esos resultados con los indicadores indirectos de necesidades fiscales relativas, a fin de tener una idea de sus posibles efectos redistributivos interpersonales e interterritoriales.

Necesidad de incorporar elementos dinámicos en el FCIT

Finalmente, es necesario estar conscientes que sería ideal incorporar entre los criterios de redistribución de los recursos del Fondo de Compensación Interterritorial elementos dinámicos que permitan premiar el esfuerzo tributario relativo de las instancias territoriales, así como la mayor eficiencia en su gestión. En la práctica, ése es un desideratum difícil de alcanzar en esta primera etapa del mecanismo compensatorio. Volveremos más adelante sobre esto, pero por el momento basta mencionar que la misma mejora en los diversos indicadores de necesidades relativas y capacidad fiscal puede constituir un medio indirecto para promover por razones éticas y políticas el buen desempeño de las instancias territoriales.

No obstante, para llevar el argumento a sus extremos, sería deseable que el Fondo de Compensación Interterritorial contenga criterios de redistribución que permitan romper cualquier incentivo para que un gobierno subnacional se beneficie de no hacer los esfuerzos necesarios para salir del «círculo de la pobreza» en un plazo razonable.

 

LAS VARIABLES SELECCIONADAS PARA ORIENTAR LA ASIGNACIÓN

DE LOS RECURSOS

La elección de las variables específicas que vienen a representar los diversos desequilibrios interterritoriales suelen ser una mezcla inevitable de las anteriores dimensiones. De esta manera, la evaluación de distintas variables representativas para el caso específico de Venezuela permite sugerir los indicadores que se mencionan a continuación y que podrían servir de referencia para el proyecto de Ley del Fondo de Compensación Interterritorial: índice de desarrollo humano, inverso del ingreso per cápita, índice de pobreza y el esfuerzo tributario relativo. A continuación se discute la lógica para su selección, así como un esbozo de los efectos que su aplicación individual tendría sobre la redistribución interterritorial.2

El criterio del índice de desarrollo humano (IDH)

En el caso del índice de desarrollo humano como criterio de asignación de recursos del FCIT, se trata de una variable que aspira compensar a las entidades federales de acuerdo con su rezago relativo con respecto a componentes, tales como:

i. La esperanza de vida de la población de cada estado (una expresión de sus condiciones de salud y nutrición);

ii. Los logros que en materia educativa esas entidades alcancen, representadas a través de la reducción de la tasa de analfabetismo y del incremento en la matriculación de sus potenciales estudiantes y

iii. El rezago en el poder adquisitivo de los ingresos de las personas u hogares que integran esas entidades.

El propósito del FCIT en esta materia debe ser proporcionarle recursos a aquellas entidades federales que tengan las mayores deficiencias en esos indicadores, de manera que puedan dirigir esos recursos a atender sus mayores necesidades en esos ámbitos específicos, así como en cualesquiera otros de los establecidos como prioritarios por parte del Consejo Federal de Gobierno. Para atender los desbalances interpersonales e interterritoriales, aunque sea en forma indirecta, probablemente será conveniente estandarizar ese criterio de asignación calculándolo en términos per cápita. De acuerdo con las estimaciones de la OAEF, los estados que registran los peores índices de desarrollo humano (Delta Amacuro, 0,592; Vargas, 0,592; Amazonas, 0,617; Apure, 0,627 y Portuguesa, 0,645), recibirían una mayor transferencia per cápita por este componente de la eventual fórmula distributiva del Fondo de Compensación.

Es de notar que la estandarización de la variable IDH por población permite incrementar la equidad del Fondo de Compensación Interterritorial, al permitir que los estados reciban montos totales de recursos distintos ajustados al tamaño de sus poblaciones, no obstante su misma condición relativa de desarrollo derivada del propio indicador. Ello se aprecia claramente al comparar dos entidades como Delta Amacuro y Vargas, las cuales a pesar de registrar el mismo rezago en el IDH (0,592), que da lugar a la misma transferencia per cápita asociada a este componente, recibirían montos diferentes de recursos totales por estado, ante el reconocimiento de las mayores necesidades fiscales relativas que derivan del tamaño distinto de sus poblaciones.

Aquí se abre una controversial discusión respecto a si la asignación de recursos con base en las deficiencias en el IDH fomenta a los gobiernos subnacionales a permanecer en situación rezagada para recibir esa parte de los recursos del Fondo de Compensación Interterritorial. Es difícil decir en forma anticipada cuál será la conducta de esos gobiernos frente a este posible componente de la fórmula; sin embargo, uno podría preguntarse hasta dónde le conviene políticamente a un gobierno subnacional aparecer como permanentemente incapaz de mejorar la posición relativa respecto a este indicador.

Una forma simple e intuitiva de superar este reto, al menos parcialmente, consistiría en hacer del conocimiento público las posiciones relativas de los distintos estados y municipios, así como las mejoras registradas en esas posiciones. De esta manera, además de dotar de transparencia adicional al arreglo fiscal intergubernamental, se puede esperar que los gobiernos subnacionales hagan un esfuerzo sostenido para mejorar sus posiciones en materia de IDH, a objeto de capitalizar ese esfuerzo en términos de apoyo político a partir de esa rendición de cuentas. Evidentemente, el éxito de esta práctica descansa en el supuesto fuerte según el cual los electores realmente evalúan ese desempeño de sus gobiernos subnacionales en materia de posicionamiento relativo en los ranking de indicadores como el IDH.

Bajo esta última perspectiva optimista, es necesario señalar que este indicador podría ser seleccionado como criterio de asignación de recursos del Fondo de Compensación Interterritorial, en función de la capacidad relativa que tienen los gobiernos estadales para incidir en los componentes del mismo a través de sus políticas públicas. De lograrse el necesario equilibrio entre las presiones estáticas (rezagos actuales) y las fuerzas dinámicas (mejoras en posiciones relativas), se puede apreciar que este IDH es fundamentalmente una variable representativa de desequilibrios interterritoriales.

Desde una perspectiva más operativa, es necesario señalar que actualmente la oficina residente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publica anualmente un índice de desarrollo humano. Desgraciadamente, su publicación se hace con un rezago superior a un año. Pero, como se mencionó con anterioridad, ése es un escollo superable si se destinan los recursos humanos y financieros requeridos para su elaboración oportuna. La Ley del Fondo de Compensación Interterritorial debería contemplar un mandato para que las autoridades responsables de desarrollar ese indicador lo lleven a cabo en forma confiable y oportuna.

El criterio del ingreso per cápita

En segundo lugar se encuentra el caso del criterio de asignación de los recursos del Fondo de Compensación Interterritorial en proporción inversa al ingreso per cápita. La racionalidad que lo justifica es que se pretende compensar en mayor medida a aquellas entidades federales cuyos hogares registran una menor capacidad para generar ingresos que le permitan financiar la adquisición de bienes y servicios públicos y privados. En efecto, si se incorpora este componente a la fórmula distributiva de los recursos que asignará el FCIT, nuestras estimaciones señalan que los estados con menor ingreso per cápita (Amazonas, Bs. 998.000; Delta Amacuro, Bs. 1.055.015; Apure, Bs. 1.059.115) recibirían una mayor transferencia per cápita por esta parte del Fondo.

Sin embargo, nuevamente valen los comentarios de la discusión anterior en el sentido de que la fórmula distributiva del Fondo de Compensación Interterritorial debe respetar las mayores necesidades fiscales relativas que se derivan de un mayor tamaño de población. Ello se puede apreciar si se considera que, según las estimaciones de la OAEF, dos entidades federales como Delta Amacuro y Apure con prácticamente el mismo ingreso per cápita terminarían recibiendo un monto parecido por persona, pero recursos totales por estado muy distintos, en consideración de aquellas mayores necesidades derivadas del tamaño de su población.

Evidentemente, este indicador tiene una función fundamentalmente orientada a compensar desequilibrios interpersonales. Sin embargo, es necesario advertir sobre una limitación propia de este indicador: al ser un promedio de toda la jurisdicción regional no toma en consideración las diferencias internas en la distribución de ese ingreso per cápita. Cabe agregar que este indicador también se publica regularmente al nivel estadal, aunque nuevamente con rezagos.

El criterio del índice de pobreza

En el caso del criterio denominado índice de pobreza, entendido como porcentaje de hogares de una entidad federal que recibe ingresos por debajo de una línea de pobreza (definida como capacidad de adquirir menos de dos canastas alimentarias) con respecto a la proporción de hogares en similar condición en todo el país, es evidente su intención redistributiva en el ámbito interpersonal.

Por consiguiente, un estado con mayor cantidad de hogares pobres recibirá entonces mayor cantidad de recursos del FCIT, en una dirección que apunta claramente hacia la mayor equidad interpersonal, reforzando así el carácter redistributivo de este mecanismo. De acuerdo con las estimaciones de la OAEF, es interesante observar que en el caso de este eventual componente de la fórmula distributiva de ese fondo, los estados mayormente beneficiarios del mismo serían Zulia con 14,3 por ciento del total de hogares pobres del país, Miranda con 8,7 por ciento de esos hogares en situación de pobreza, Carabobo con 8,4 por ciento, Lara con 8 por ciento y Aragua con 6,3 por ciento. También debe notarse que la propia forma de calcular esos porcentajes ya incluye la estandarización por población (hogares pobres de la población total de Venezuela) y, por consiguiente, los recursos a transferir a cada entidad federal varían en función indirecta de las mayores necesidades fiscales asociadas a esa condición de pobreza.

Debe advertirse nuevamente que también en este caso se presenta el riesgo de que se promueva a los gobiernos subnacionales a no hacer su máximo esfuerzo para superar esa condición de pobreza de sus comunidades, como consecuencia de que por ello recibirían mayores recursos del Fondo de Compensación Interterritorial. Naturalmente, uno puede volver a argumentar que ello es poco probable desde el punto de vista ético y político, pero en la vida real nada garantiza que los incentivos de las autoridades gubernamentales y los de sus comunidades estén alineados en la misma dirección.

Por ello puede resultar en extremo importante que se incorpore alguna modalidad de criterio dinámico que castigue aquella ausencia del mayor esfuerzo posible de las autoridades regionales y locales por superar la posición rezagada de una jurisdicción en materia de pobreza. Desdichadamente, ésa es quizás la mayor debilidad de la propuesta del FCIT elaborada por la OAEF.

El criterio del esfuerzo tributario relativo

Finalmente, se encuentra el criterio de esfuerzo tributario relativo. El objetivo perseguido con este último elemento asignador de recursos del Fondo de Compensación Interterritorial es sencillamente retribuir en mayor proporción a aquellas entidades federales que contribuyen en mayor medida a financiar por sus propios medios y capacidades la provisión de bienes y servicios públicos a sus comunidades. Todo ello respetando el hecho de que cada jurisdicción dispone de capacidades dispares de generación de recursos propios, sin cuya consideración se podría estar generando un incremento en los desbalances horizontales. Ello es particularmente cierto en el contexto de procesos de transferencia de nuevas fuentes tributarias a los gobiernos estadales, como aspira la versión conocida del proyecto de Ley de Hacienda Pública Estadal.

Por este último motivo, no es el incremento en el monto absoluto de los recursos recaudados lo que debería servir de referencia para premiar el desempeño tributario de una entidad federal, sino más bien la mayor proporción de su esfuerzo recaudador con respecto a su propia base. Idealmente, esa medición del desempeño tributario debería hacerse con respecto al potencial generador de recursos propios y la Ley del FCIT debería contener un mandato para que en un lapso prudencial se desarrolle integralmente este criterio, en términos del mencionado potencial recaudatorio.

De esta manera, se espera incentivar a los estados a que contribuyan a la movilización de los recursos disponibles en sus comunidades, que podrán ser destinados a la mayor provisión de bienes y servicios públicos, así como contribuir a atenuar los desequilibrios interterritoriales en la capacidad de atender las demandas regionales y locales. Quizás una consideración especial que debe hacerse en este punto es que el buen funcionamiento de este componente amerita pensar a fondo cuáles serán los elementos que nutrirán la base para estimar el esfuerzo tributario relativo, no sólo en términos de los tributos que servirán de referencia, sino también en cómo manejar circunstancias donde un estado de menor capacidad institucional se ve impedido durante un tiempo de desarrollar la explotación de una de sus potenciales fuentes de financiamiento de recaudación propia. Se deben extremar las precauciones para que esa menor capacidad institucional no se constituya en un medio indirecto de sancionar a quienes se encuentran en situación de rezago relativo, generando nuevas iniquidades horizontales en el arreglo intergubernamental venezolano.

Así, se podría hacer un ejercicio de posicionamiento de los estados en la distribución de los recursos del Fondo, descontando el efecto ahora imprevisto del esfuerzo tributario. Lo que se observa en esas estimaciones realizadas por la OAEF luce intuitivamente razonable: los mayores receptores potenciales de recursos per cápita del FCIT, en caso de utilizar los tres primeros criterios de asignación, serían estados como Delta Amacuro, Amazonas, Vargas, Apure y Portuguesa, mientras que entidades federales como Lara, Zulia, Aragua, Anzoátegui, el Distrito Federal y Miranda, recibirían menos recursos per cápita.

 

LA CAPITALIZACIÓN DEL FONDO DE COMPENSACIÓN

INTERTERRITORIAL

En esta sección se exploran algunas opciones para nutrir financieramente al FCIT, con especial referencia a los recursos provenientes del IVA, así como a los impuestos sobre bebidas alcohólicas, cigarrillos y tabacos. En este sentido, se comienza por realizar una breve evaluación de la propuesta presentada por el movimiento político Primero Justicia a la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (en lo sucesivo, la primera propuesta de Ley del FCIT), especialmente en lo que concierne a posibles fuentes de capitalización para el Fondo de Compensación Interterritorial. En segundo lugar, a lo largo de esta sección se contrasta esa propuesta de FCIT con la formulada por la OAEF y también presentada ante el Poder Legislativo. Hasta donde entendemos, ambos proyectos aún están bajo la consideración de aquella comisión de la Asamblea Nacional.

En una medida importante, la primera restricción para examinar las mencionadas opciones de capitalización del Fondo de Compensación Interterritorial viene dada por el arreglo tributario intergubernamental que se deriva de la Ley Orgánica de Hacienda Pública Estadal (LOHPE), que fuera aprobada en primera discusión por la Asamblea Nacional. En ese marco normativo se plantea que 45 por ciento de los recursos que los estados reciben hoy por vía del Fides pasarían a nutrir ese fondo. En términos prácticos, esto no parece cambiar de forma sustantiva la asignación de esos recursos con respecto al Fides, toda vez que las entidades federales podrían continuar presentando sus proyectos de inversión a una instancia de decisión intergubernamental (Consejo Federal de Gobierno), mientras que el 55 por ciento de los recursos restantes ahora serían manejados por parte de los gobiernos estadales, sin ninguna intermediación. En otras palabras, con esta propuesta conjunta de FCIT-LHPE las entidades federales podrían adquirir alrededor de 0,22 por ciento de autonomía fiscal adicional.

Comparada con la primera propuesta de Ley del FCIT para capitalizarlo con un máximo de 20 por ciento de los recursos del IVA a ser asignados totalmente por el Consejo Federal de Gobierno (CFG), ese 45 por ciento de recursos del Fides que recibirían los estados a través de ese fondo no sólo luce como un incremento en el grado de descentralización fiscal (las decisiones sobre el restante 55 por ciento serían totalmente autónomas para los gobiernos subnacionales), sino que probablemente tendrá un mayor efecto redistributivo favorable hacia las jurisdicciones de menor desarrollo relativo. Por supuesto, el efecto definitivo dependerá de la regla de asignación horizontal de recursos que se apruebe.

Inclusive es posible dar todavía otro paso de avance en la dirección descentralizadora, al eliminar la visión «procedimentalista» de los proyectos de inversión. La Constitución aprobada en 1999 establece que las entidades federales están obligadas a destinar los recursos del FCIT a inversiones, pero ello no implica necesariamente que su ejecución requiere presentar proyectos de inversión ex ante al Consejo Federal de Gobierno. Las gobernaciones y alcaldías, en concordancia con los presupuestos aprobados por sus respectivas instancias legislativas, bien podrían destinar por su propia cuenta esos recursos a la inversión pública, cumpliendo ex post con todos los extremos legales y de rendición de cuentas sobre sus actividades en esta esfera. Evidentemente, ello debería traducirse en un aceleramiento de la efectividad ejecutora de esos organismos, lo cual es un rasgo de desempeño virtuoso en el caso venezolano.

La mayor dificultad que puedo visualizar en este modus operandi que podría sugerirse para el FCIT es que se reducen las posibilidades de armonizar los programas de inversión de todos los niveles de gobierno. De prevalecer esa posibilidad, podríamos estar renunciando al logro de un efecto positivo que se esperaría de una actuación más cooperativa del Estado venezolano. Evidentemente, uno puede imaginarse otras modalidades institucionales que podrían servir de medios para resolver este escollo, como sería la utilización de figuras de programación intergubernamental de las inversiones.

Bajo esas modalidades intergubernamentales es posible que se dicten lineamientos generales para la inversión de todos los niveles de gobierno, se establezcan responsabilidades exclusivas o concurrentes para desarrollar proyectos de prioridad nacional e interés para las jurisdicciones subnacionales, entre otras prácticas que pueden esperarse sean propias de una instancia de decisión como el Consejo Federal de Gobierno. Esas modalidades intergubernamentales existen ya en países como Alemania, Australia, Brasil, Canadá, entre otros. Probablemente podríamos derivar lecciones útiles de esas experiencias internacionales para el diseño de nuestros propios mecanismos de decisión intergubernamental, de acuerdo con nuestras particularidades nacionales.

Asimismo es posible mencionar que el proyecto de LHPE que se discute actualmente en la Asamblea Nacional propone enterar la totalidad de los recursos recaudados por concepto de impuestos sobre licores, cigarrillos y fósforos al Fondo de Compensación Interterritorial. Eso representa alrededor de 0,4-0,5 por ciento del PIB. Cualquier propuesta que le otorgue menos del 100 por ciento de esos recursos tributarios a los estados, puede decirse que avanza menos en la dirección descentralizadora.

Una tercera opción para el financiamiento del mecanismo de compensación interterritorial que está planteada en la primera propuesta de Ley del FCIT se refiere al 20 por ciento del total recaudado por impuesto al consumo a la gasolina. Naturalmente, esta opción incrementa los recursos disponibles en ese fondo y potencia su capacidad redistributiva; pero comparada con la cláusula contenida en el proyecto de la LHPE que transfiere la totalidad de ese tributo a los estados, la mayor potencialidad redistributiva de esta propuesta se hace a costa de una reducción en el grado de descentralización en el sistema de relaciones fiscales intergubernamentales. Nuevamente, el efecto redistributivo neto dependerá de cuán progresiva sea la regla de asignación horizontal de los recursos del Fondo de Compensación Interterritorial.

Como otra referencia a la primera propuesta de Ley del FCIT presentado ante la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, se encuentra la sugerencia de capitalizar ese fondo con los recursos provenientes de las asignaciones económicas especiales (AEE) que actualmente se atribuyen a estados carentes de explotación de minas e hidrocarburos. Esto representa alrededor de 30 por ciento de los recursos derivados de la Ley de Asignaciones Económicas Especiales. Esta propuesta probablemente tenga un efecto regresivo sobre el sistema de relaciones fiscales intergubernamentales, en el sentido de que el grueso de los estados en esa condición de no-explotación de minas e hidrocarburos ahora pasarían a compartir ese 30 por ciento de recursos por AEE con el resto de los estados que ya reciben el 70 por ciento restante.

En realidad, es necesario hacer un ejercicio de simulación para verificar si una regla muy redistributiva en el FCIT llega a compensar el mencionado efecto regresivo que aparece de entrada con este proyecto de ley. No obstante, a primera vista esta propuesta parece desmejorar la distribución interterritorial de recursos en Venezuela, en franca contradicción con el espíritu del cualquier mecanismo de compensación interterritorial.

Por si fuera poco, en términos de diseño de políticas públicas, no parece técnicamente apropiado que se utilice un instrumento presuntamente orientado a corregir «externalidades» (los efectos negativos de la explotación de minas e hidrocarburos) con un instrumento destinado a atenuar desbalances horizontales en el desarrollo socioeconómico (el FCIT). En términos más técnicos, se diría que se está utilizando un solo instrumento para atacar dos objetivos diferentes de política pública.

Una última referencia al primer proyecto de Ley del FCIT presentado ante la Asamblea Nacional nos conduce a su propuesta de utilizar «recursos derivados de los préstamos de organismos internacionales para los proyectos cuya ejecución sea aprobada por el CFG para el desarrollo económico y social de los estados y de los municipios». En principio ello luce razonable, particularmente cuando esos proyectos se refieren al desarrollo institucional de esos niveles de gobierno y/o programas con significativo contenido redistributivo. Sin embargo, preocupan las dificultades que se pueden derivar de la compatibilidad entre las reglas explícitas que debe contener ese fondo para redistribuir sus recursos y la asignación de esos recursos particulares que responden a los criterios que los organismos multilaterales establecen para la aprobación de sus proyectos. Ello no tiene que ser necesariamente inconsistente, pero es un aspecto que amerita una mayor reflexión antes de incorporarlo de forma genérica en el texto de la Ley del FCIT.

Finalmente, es necesaria una reflexión sobre el destino que debería darse a los recursos del Fondo de Compensación Interterritorial no ejecutados por los estados en un ejercicio fiscal, como consecuencia de sus rezagos para presentar proyectos de inversión ante el CFG. En nuestra opinión, la devolución de esos recursos al «pote» general de ese fondo constituye un incentivo razonable al uso eficaz de los mismos por parte de los gobiernos subnacionales. También es éste un aspecto que se debería armonizar con el nuevo marco plurianual del régimen público de administración financiera al nivel nacional.

Sin embargo, una visión comprensiva de este asunto debe también tomar en consideración que los desbalances horizontales entre las entidades territoriales también se manifiestan en diferencias en su capacidad para formular proyectos de inversión. En este sentido, las normativas del Consejo Federal de Gobierno como del Fondo de Compensación Interterritorial deberían disponer de manera explícita que esas instituciones suministren asistencia técnica a los gobiernos subnacionales en el proceso de formulación de sus proyectos. La contribución de esas figuras intergubernamentales al «equilibramiento» de las mencionadas disparidades institucionales podría extenderse a la conformación de un banco de proyectos de inversión en diversos sectores, que estén a la disposición de los gobiernos subnacionales, para que se seleccionen de conformidad con las necesidades y preferencias de sus autoridades y comunidades.

Adicionalmente a los aspectos antes mencionados, la Ley del Fondo de Compensación Interterritorial debería hacer explícita una consideración sobre la posible base mínima para la recepción de recursos por las entidades federales. De momento debe mencionarse que el rasgo deseable para un FCIT auténticamente redistributivo debería orientarse por el principio, establecido en la llamada economía política de las instituciones presupuestarias (Poterba & Von Hagen, 1999), de «minimizar el universalismo, respetando los principios constitucionales». En otras palabras, es apropiado que se disminuya al mínimo legalmente posible la tendencia a repartir los recursos fiscales bajo el principio de «al menos un poco para cada cual». De lo contrario, es bastante probable que se debilite el carácter redistributivo deseado para un fondo de esta naturaleza.

 

ALGUNOS ASPECTOS INSTITUCIONALES EN EL DISEÑO DEL FCIT

Como último aspecto de este ensayo, se considera oportuno introducir en esta discusión algunos tópicos sobre los cuales se deben tomar decisiones políticas y técnicas para el apropiado diseño del FCIT, de manera que se optimice su funcionamiento eficaz y transparente.

En primer lugar, parece conveniente discutir si se pretende introducir algún tipo de restricción al destino funcional que podrán darle los gobiernos subnacionales a los recursos transferidos por concepto de FCIT. Evidentemente ya existe una primera «condicionalidad» derivada de la obligatoriedad de que esos recursos se destinen a la inversión pública. No obstante, ello puede calificarse como un rasgo virtuoso que se le introduce al sistema de relaciones fiscales intergubernamentales, en el sentido de contribuir a la mejor asignación de recursos y al crecimiento económico. De manera que, bien administrado y respetando un grado razonable de autonomía de gestión para los gobiernos subnacionales, ello puede lograr que se desarrolle una cultura de proyectos y de utilización de criterios de costo-efectividad en la asignación de los recursos del Estado venezolano. También sería deseable que esa asignación de los recursos fiscales respondiera a una visión estratégica de las prioridades de las comunidades en las jurisdicciones subnacionales.

Adicionalmente, si el Consejo Federal de Gobierno se constituye en una auténtica instancia intergubernamental de decisión, el FCIT se convertiría en el instrumento financiero por excelencia para armonizar y coordinar la acción colectiva de los diferentes niveles de gobierno. Es mucho cuanto tienen que ganar todas las instancias de gobierno de una acción concertada en la inversión de los recursos públicos y la descentralización del sistema de relaciones fiscales no debería traducirse en un debilitamiento de esa actuación coordinada entre los distintos niveles de gobierno. No obstante, también debemos estar conscientes de que la coordinación tiene sus costos y dificultades. Por esta razón es necesario buscar un equilibrio entre concertación, autonomía y efectividad en la gestión de esos distintos entes gubernamentales en Venezuela.

Una discusión mucho más controversial es la que concierne a si deben existir ciertas restricciones sobre los sectores a los que se deben destinar los recursos del FCIT (por ejemplo, salud, educación, gastos sociales). Allí aparece, una vez más, el típico dilema entre autonomía y coordinación en las políticas públicas. Por una parte es deseable que los gobiernos subnacionales dispongan de holgura para decidir en cuáles áreas de inversión destinar esos recursos para mejorar la redistribución. Pero, por otra parte, una autonomía completa podría reducir las posibilidades de armonización en la estrategia redistributiva del Estado venezolano. Es una disyuntiva que no es fácil de resolver y se debe reflexionar sobre este asunto antes de tomar una decisión que es eminentemente política.

En segundo lugar, también será necesario que el diseño institucional del Fondo de Compensación Interterritorial contenga algunas consideraciones sobre la obligatoriedad del gobierno central de transferir los recursos en forma oportuna, así como sobre las reglas de aprobación de los gastos de inversión por parte de los gobiernos subnacionales. En ambos casos, ello es necesario para que estén claramente establecidos los derechos de uso y control sobre esos recursos públicos. Sobre el primer aspecto es necesario buscar mecanismos que hagan factible materializar los principios de celeridad y transparencia en la gestión de tesorería de los recursos, así como el establecimiento de sanciones por rezagos injustificados en la transferencia de los mismos a los gobiernos subnacionales. Más allá de la declaración de estos principios en la futura Ley del FCIT, probablemente será necesario normar este aspecto por vía reglamentaria.

Si finalmente se aprueba que el acceso de los gobiernos subnacionales a los recursos del FCIT se hará mediante la modalidad de proyectos de inversión a ser presentados al CFG, entonces será decisivo el tipo de mecanismos que se utilice para darle curso a los mismos, teniendo entre otras muchas opciones las del silencio administrativo (transcurrido un lapso prudencial para su evaluación y aprobación), la utilización de evaluaciones ex post, entre otros. Como se señaló anteriormente, muchos de estos obstáculos podrían ser superados mediante la incorporación de modalidades más expeditas de ejecución del gasto por parte de los gobiernos subnacionales, acompañado naturalmente de un reforzamiento de los mecanismos de control ex post de su asignación y ejecución en inversiones. Si se toma esta última opción, será necesario trabajar en hacerla compatible con los mecanismos de decisión del Consejo Federal de Gobierno.

En tercer lugar, será necesario hacer consideraciones explícitas sobre la clasificación de los ingresos de los estados por concepto del FCIT, bajo la distinción entre ordinarios y extraordinarios. En la primera de esas clasificaciones, su categorización como ingresos ordinarios puede terminar afectando su efectividad redistributiva al exigir un traspaso automático de recursos a los municipios, sin consideración de sus propios desbalances horizontales. En este sentido, es imperativo que la definición de las reglas de distribución horizontal de recursos se haga extensiva a los gobiernos locales en un futuro cercano, sin que por ello se afecte la celeridad y transparencia en la entrega vertical de recursos.

Finalmente, el arreglo institucional que regulará el FCIT también debe contemplar reglas sobre la responsabilidad de rendición de cuentas y controles sobre la utilización de recursos por las entidades federales y municipales. Todos los niveles de gobierno deben ser responsables de dar cuenta respecto a cómo se están utilizando unos recursos que, en definitiva, son de toda la nación venezolana. Naturalmente, la obligatoriedad de rendir cuentas también trae a la discusión una serie de temas controvertidos: ¿A quién se debería rendir cuenta? ¿Quién mide el desempeño de las entidades federales y municipales? ¿Cuáles mecanismos pueden ser efectivos para evaluar ese desempeño? Esta discusión nos conduce también a la exigencia de brindarle a la Secretaría Técnica del Consejo Federal de Gobierno un grado significativo de autonomía institucional.

En cualquier caso, todos estos elementos de carácter institucional deben hacerse perfectamente compatibles con el principio constitucional de solidaridad interterritorial y expresión de voluntades de un Estado que se encamina hacia el federalismo cooperativo.


GUIA PEDAGOGICA UNIDAD II POLITICAS PUBLICAS 2DA PARTE

 

Las políticas de mercado de trabajo han convertido durante los últimos años en un importante instrumento de política económica y social dentro del cambio estructural. A ellas se ha canalizado un volumen considerable de recursos públicos destinados a aliviar el desempleo, tanto de trabajadores desplazados como de quienes buscan una primera inserción al mercado de trabajo.

 

Una vertiente de estas políticas se ha orientado a mejorar las habilidades de la fuerza de trabajo desocupada y a facilitar el encuentro cualitativo y cuantitativo entre oferta y demanda laboral. La mezcla de programas ha ido variando, en función de la coyuntura económica y de la propia experiencia del país en programas de esta naturaleza.

 

En las últimas dos décadas estas políticas han abarcado prácticamente todas las modalidades en que se suelen presentar dentro de su enfoque activo, es decir, en a) intermediación, b) capacitación a la fuerza de trabajo, y en c) creación directa o indirecta de empleos. Se carece, sin embargo, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de los países desarrollados, de la principal vertiente pasiva, la orientada al seguro de desempleo, género en el cual sólo existe una experiencia piloto, de carácter muy incipiente.

 

 2.5.- Modalidades de Evaluación: Administrativas y Económica.

 

Según Viñas (2002:9), la evaluación es una investigación objetiva y sistemática para emitir juicios de valor sobre una intervención pública, interpretando y analizando con métodos rigurosos la información recogida y/o producida especialmente. Su misión para Viñas es determinar la pertinencia, la eficacia, la eficiencia, el impacto, la calidad y la sostenibilidad de todas las actividades para ayudar a mejorar las actuaciones que están aun en marcha y en la planificación y ejecución de los programas.

 

 

Según Barret (1998: 3), el propósito fundamental de la evaluación de políticas públicas es conocer la efectividad de la política en el cumplimiento de sus objetivos, que en términos operacionales se traduce en una serie de objetivos generales y específicos y medir la eficiencia de las políticas. Para este autor el fin último de las políticas es mejorar la calidad de vida. Para medir la eficiencia de las políticas se relacionan los inputs o recursos empleados y los resultados o impactos conseguidos. Para este autor es útil considerar el proceso de evaluación como un ciclo con distintas fases, cada una con propósitos y énfasis diferentes, en este sentido en el Cuadro 12 se relacionan las tres fases de evaluación - ex-ante, durante y ex-post - con el propósito y las cuestiones principales y concretas de la evaluación.

 

 

 

 

 

 

 

Brugué y Gomà y Gomà y Subirats (1998:28 y 1999:389) y Subirats (1989) sostienen que, gran parte de los análisis empíricos de las políticas públicas siguen el modelo de fases o procesos, en el cual las políticas públicas recorren un itinerario no estrictamente lineal, con interacciones complejas entre fases pero de lógica secuencial. El recorrido, según estos autores es fragmentable en tres grandes fases

 

 

 

Para Brugué y Gomà (1998:28) y Gomà y Subirats (1999:389), el modelo descrito anteriormente permite ubicar sobre cada una de las tres fases de elaboración de políticas públicas las cuatro dimensiones de toda intervención pública: la Dimensión Simbólica, que se relaciona con la construcción de estrategias discursivas y marcos cognitivos, que adquiere mayor relieve en el conflicto epistémico, sobre la definición del problema e inclusión en la agenda; la Dimensión de Estilo, que observa las actitudes, disposiciones y estrategias de los actores y cristaliza en la fase de negociación. La Dimensión Sustantiva, tiene que ver con los contenidos, con las grandes opciones de fondo y tiende a concretarse con más fuerza en el proceso de toma de decisión y, la Dimensión Operativa, que considera modos y valores de gestión y se ubica en la fase de implementación.

 

 

 

De acuerdo a Subirats (Ferrer, 2003), para analizar la formación de las políticas públicas es necesario considerar cinco aspectos contextuales clave: La democracia como régimen político; La ruptura de la unidad del sistema reconociendo las diferentes racionalidades de los sujetos que participan en la acción pública y los recursos de que disponen; La legitimidad de la acción de los poderes públicos basada más en la capacidad de respuesta a las demandas de los actores implicados en sus ámbitos de actuación, que en su teórica legitimidad ideológica o constitucional; El centro de la atención se ha desplazado de la legitimidad formal, a la capacidad de dar respuesta a las demandas de todos los sectores y esferas de la sociedad (creciente pragmatismo), donde la capacidad de gestión es la clave de la acción pública y, la difuminación creciente entre lo público y lo privado y la pérdida de valor del concepto de servicio público (no basta con asegurar la legalidad formal del proceso).

 

 

 

En relación con la formación de las políticas públicas Subirats, plantea cinco preguntas para definir los instrumentos y las técnicas para abordar su estudio:

 

¿Por qué se ha escogido el problema como prioritario?

 

¿Cuáles son los objetivos que se persiguen?

 

¿Cuál es el camino para su puesta en práctica y su efectividad?

 

¿Cuáles son los resultados de esa acción administrativa?

 

¿Valió la pena el esfuerzo desarrollado?

 

Para este autor, este enfoque permite una descripción más real de la realidad político administrativa, facilita el seguimiento de los procesos de elaboración y desarrollo de los programas de actuación pública y el entramado de actores que intentan influir en los mismos. Subirats (1989), identifica cuatro etapas en el proceso de análisis de la política pública, que coincide con el proceso planteado con Brugué y Gomà (1998): 1º. Definición del problema, inicia la puesta en marcha de la política pública y debe estar vinculada a las soluciones que genera y al proceso que transforma una situación problema en tema de relevancia pública para su inclusión en la agenda pública o, programa general de actuación de los poderes públicos y debe ser analizado desde una perspectiva de soporte a los decisores públicos. 2º. Estudio de alternativas de acción, fijación de objetivos y toma de decisión. En esta etapa prospectiva se prevén las posibles consecuencias de cada alternativa y se analiza el proceso de toma de decisión desde una perspectiva no sólo descriptiva sino también prescriptiva. 3º. Puesta en práctica e, implementación de las políticas para dar solución a los problemas y, 4º. Análisis de resultados, comparación de resultados versus objetivos. El proceso de evaluación de la política, incluye la selección del tipo de evaluación y los protagonistas, que es el objeto de esta investigación (Cuadro 1).

 

 

 

 

 

2.6. El impacto de la evaluación.

 

Evaluar constituye un proceso sistemático, metódico y neutral que hace posible el conocimiento de los efectos de un programa, relacionándolos con las metas propuestas y los recursos movilizados. Asimismo y siguiendo a Stufflebeam, se podría decir que la evaluación es un proceso que facilita la identificación, la recolección y la interpretación de informaciones útiles a los encargados de tomar decisiones y a los responsables de la ejecución y gestión de los programas y las políticas públicas.

 

Tipos de Evaluaciónes: Según la estructuración y el enfoque elegidos, los procesos evaluatorios pueden clasificarse en: pseudo evaluaciones, evaluaciones verdaderas cuantitativas puras (cuasi experimentales y experimentales) y evaluaciones verdaderas mixtas o cuanticualitativas.

 

La objetividad y la independencia del evaluador en su trabajo hacen a la primera división entre pseudoevaluaciones y evaluaciones verdaderas. La metodología y las herramientas empleadas dan lugar a la bifurcación dentro de las evaluaciones verdaderas: presencia de grupo de control y uso de dispositivos cuantitativos y/o cualitativos.

 

Tipos de evaluación  Enfoques de la evaluación

 

Pseudoevaluaciones

 

En ellas, se cumple un proceso evaluatorio, pero con fuerte injerencia de alguna de las partes comprometidas con el proyecto y que presiona para que aparezcan resultados preestablecidos. El evaluador no actúa neutralmente.

Evaluaciones

experimentales y

cuasi experimentales

 

Son evaluaciones exclusivamente cuantitativas. Este diseño exige que se constituya un grupo de control (tarea ardua y compleja). Se mide el impacto por comparación estadística entre el grupo de control y el grupo beneficiario de las acciones del programa. Se miden: incremento del bienestar de los beneficiarios, según empleo (empleabilidad, inserción laboral posterior, tipo de trabajo, satisfacción laboral) ingresos y ciudadanía. Asimismo, puede medirse focalización, deserción, retención, cobertura.

 

 

Evaluaciones

verdaderas mixtas

cuanticualitativas

El abordaje mixto permite tener los datos señalados en el grupo anterior y agrega el aporte cualitativo.

Entre estos:

 cambios actitudinales

 cambios psicosociales

 autoestima

 empleabilidad

 necesidad y satisfacción con el programa

Puede medirse también el impacto sobre los restantes actores (capacitadores, empresarios, informantes claves de la población).

Se utilizan los estudios de casos, las observaciones, las entrevistas, en profundidad. El aporte mixto ayuda a entender más por qué unos programas son exitosos y otros fracasan.

 

 

Ciclo de vida del proceso de  Evaluación

 

EX ANTE

Se cumple antes del inicio de la ejecución.

Se evalúan el contexto socioeconómico e institucional; los problemas identificados; las necesidades detectadas; la población objetivo; los insumos; las estrategias de acción.

 

INTRA

 

Se desarrolla durante la ejecución del programa.

Se evalúan las actividades del proceso mientras estas se están desarrollando, identificando los aciertos, los errores, las dificultades.

 

EX POST

 

Se corresponde con la finalización inmediata de la ejecución del proyecto, detectando, registrando y nalizando los resultados tempranos.

 

POST

 

Se realiza tiempo después (meses o años) de concluida la ejecución. Evalúa los resultados mediatos y alejados, consolidados en el tiempo.

 

 

Impacto de la Evaluación

Concepto

Bajo la denominación del impacto de la evaluación se entiende el proceso evaluatorio orientado a medir los resultados de las intervenciones, en cantidad, calidad y extensión según las reglas preestablecidas en la política públicas.

 

La medida de los resultados, característica principal del impacto de la evaluación, permite comparar el grado de realización alcanzado con el grado de realización deseado.

Compara, de esta forma, la planeación con el resultado de la ejecución.

 

El impacto de la evaluación abarca todos los efectos secundarios a la planeación y a la ejecución: específicos y globales; buscados (según los objetivos) o no; positivos, negativos o neutros; directos o indirectos (la puesta en marcha del programa puede generar por sí misma efectos sobre los directamente involucrados, hasta la sociedad toda).

 

Durante décadas, la idea predominante era "evaluar es medir", dándole peso únicamente a las dimensiones e indicadores cuantitativos. Actualmente, leal impacto de la evaluación es valorada como un proceso amplio y global, en el que al abordaje cuantitativo se agregan técnicas cualitativas.

 

Utilidad del impacto de la evaluación.

Al medir los resultados permite:

 registrar y analizar todas las experiencias (positivas y negativas), mediante la comparación en el grupo control, sistematizándolas;  evaluar el contexto socioeconómico y político en que se da la experiencia;

 identificar los actores involucrados y su peso específico en los resultados;  estudiar la articulación interinstitucional y público-privado;

 ofrecer estudios de costo-beneficio;

 concertar aportes de los técnicos en gestión, mediante la difusión de la información proveniente de la evaluación y su posterior discusión entre todos los responsables de la gestión;

 informar de forma clara y objetiva a los responsables de la toma de decisiones sobre la marcha de los programas; esta retroalimentación promueve el reforzamiento institucional.

 

 

Producto (resultados e impactos en relación con los objetivos)

Los productos (indicadores) se pueden caracterizar según:

 eficacia: medida de los logros en un tiempo determinado;

 eficiencia: medida de los logros en un tiempo determinado, según los recursos utilizados;

 cobertura: proporción entre los jóvenes que accedieron al programa y el total de jóvenes carenciados y en situación de desempleo;

 pertinencia: grado de satisfacción de las necesidades específicas de los jóvenes beneficiarios;

 adecuación: correlación entre los objetivos y los recursos disponibles;

 coherencia: grado de correspondencia entre los objetivos y los dispositivos;

 imputabilidad: medida de causalidad o de fuerte asociación entre los dispositivos y los resultados.

 

 

GUIA PEDAGOGICA UNIDAD II POLITICAS PUBLICAS 1ERA PARTE

Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Bolivariana

Núcleo Guacara  Licenciatura de Administración y Gestión Municipal

Turno: Nocturno  Semestre: VI   Secciones 04 y 07 

Materia: Políticas Públicas  Prof. Enzo Pernalete

Asunto. Guía Pedagógica Unidad II Naturaleza de la Acción Pública, Intervención Gubernamental, Evaluación del Rendimiento

 

Contenido

2.1. La Lógica de la intervención del Estado.

2.2. Los Fallos de Mercado y los fallos de la intervención estatal en los mercados.

2.3. Principios Generales de las políticas sociolaborales en el mercado de trabajo.

2.4. La evaluación de las políticas relativas al mercado de trabajo.

2.5. Modalidades de evaluación: administrativas y económicas.

2.6. El impacto de la evaluación.

2.7.- La evaluación de los efectos de las políticas sociolaborales.

 

 

 

 

2.1. La Lógica de la Intervención del Estado

 

En la época moderna los gobiernos han mostrado interés en intervenir sobre el proceso económico.

 

La intervención del Estado en el sistema económico se ha dado prácticamente desde la aparición en cuanta organización social máxima de éste. Ya en la antigua Grecia, los Imperios Romano y Bizantino tenían un Estado interventor, lo mismo en la Edad Media. En un principio simples motivos políticos y militares llevaron a los gobiernos a participar en la producción (fábricas de armas por ejemplo) e intentar controlar las actividades comerciales. La época mercantilista se caracterizó precisamente por el excesivo intervensionismo estatal, denunciado posteriormente por los economistas clásicos.

 

La economía clásica y los fisiócratas pugnaron por el laisse faire que implica la nula intervención del Estado en los asuntos económicos, salvados los aspectos necesarios para la subsistencias de la sociedad, como era para asegurar la paz exterior e interior y la garantía de la propiedad.

 

A pesar de la propuesta de los clásicos, el Estado tuvo que intervenir en varios aspectos de la economía en el siglo XIX. Debido al impacto de la industrialización, los gobiernos (el inglés en primer lugar) tuvieran que intervenir para paliar las pésimas condiciones de trabajo de la clase obrera; la factory reform inglesa de la década de 1830 y 1840 limitó el empleo de los niños y las horas de trabajo diario y reguló el empleo de las mujeres, al tiempo que nombró inspectores de fábricas; la ley de salud pública de 1848 estableció normas que permitían la intervención del estado en este campo.

 

Con el surgimiento del estado de Bienestar, la intervención estatal se amplió considerablemente al campo de los seguros sociales y a la intervención en el mercado de trabajo.

 

Pero fue a partir de la depresión de 1929 y de la Segunda Guerra Mundial cuando la intervención estatal se amplió de forma importante. El intervensionismo en las épocas de guerra y de depresión económicas amplió las funciones del Estado y aumentó el gasto público y aunque tras la vuelta a la paz cierno algunos gastos, nunca retornaban a su nivel previo.

 

En el periodo de entre guerras surgieron los controles del comercio exterior y las intervenciones en los mercados de divisas. En ese mismo periodo se difundió la teoría keynesiana que proponía la intervención del Estado en la economía, a través de la política fiscal y la política monetaria, para evitar la crisis de desempleo. Por último, en el periodo posbélico se difundió la participación activa en pos del desarrollo económico.

 

La provisión por el Estado de servicios y bienes públicos tiene una larga historia, sin embargo, es solamente después de la Segunda Guerra Mundial cuando se generaliza en Europa la convicción de que es el Estado el sujeto económico que debe impulsar el crecimiento económico. De este modo, durante los años sesenta y setentas se generó un protagonismo creciente del Estado en las actividades industriales de los principales países europeos, surgieron así las primeras manifestaciones de las "economías mixtas de mercado" que suponían que más del 16.5 % del PIB (Producto Interno Bruto) era generado por el Estado en la Europa de los setentas.

 

El Estado, como representante oficial de la sociedad capitalista, tiene que hacerse cargo del mando de la producción, pero básicamente de la administración de la industria y de todas las ramas de la producción para que esta ya no perteneciera a unos u otros individuos en competencia, sino por el contrario, estas ramas de la producción pasarían a manos de toda la sociedad, con arreglo a un plan general y con la participación de todos los miembros de la sociedad. Engels, advertía una tendencia hacia la rectoría del Estado sobre la economía nacional, como algo inevitable, una transición obligada hacia una forma de capitalismo de Estado.

 

La presencia económica y social de un aparato burocrático, fuerte, centralizado y social es un elemento constitutivo básico en la modernización capitalista, cuyas políticas estatales han afectado los mecanismos, modalidades y tasas de acumulación de capital, y los mecanismos de distribución de los frutos del progreso técnico contenido en la industria.

 

El intervencionismo estatal ha existido siempre y en todos los ámbitos de la vida pública y privada. De hecho, la actividad reguladora mediante  normas jurídicas, al tratar de ordenar la vida social, ya es una acción intervencionista. Sin embargo, el término se usa para significar distintos casos en los que esa actividad es considerada por algunos sectores políticos y económicos como rechazable.

 

En el orden de política internacional, se denomina intervencionismo a los actos mediante los cuales un Estado trata de influir en la decisión de otro de forma no legítima, mediante el uso o no de la fuerza.

 

Dentro de la propia política interna de un Estado se entiende por intervencionismo a las acciones de la administración central encaminadas a limitar la autonomía política de otras administraciones territoriales.

 

En materia económica para el liberalismo, el intervencionismo son aquellas acciones del Estado mediante las cuales se condiciona la actividad económica del país mediante la regulación del mercado laboral, fijación de precios y salarios, control de política monetaria y mercado cambiario, nacionalización de determinados sectores financiero, industria pesada y, en general, que atribuye una amplia capacidad al Estado como productor de bienes y servicios.

 

 

STIGLITZ Y LA INTERVENCION DEL ESTADO EN LA ECONOMIA

 

El reciente anuncio de los premio Nóbel de Economía para este año ha servido ara destacar la importancia del trabajo de Joseph E. Stiglitz en el desarrollo de la economía de la información y sus análisis sobre las imperfecciones del mercado y sus implicaciones de política. En particular, la necesidad de que el Estado intervenga en el proceso de asignación de recursos y en el funcionamiento de los mercados. De la misma manera, se ha destacado también la crítica del autor tanto al llamado Consenso de Washington como a las recetas que del Fondo Monetario Internacional para superar la crisis económica de los países emergentes.

 

En las siguientes líneas se busca poner estas ideas de Stiglitz dentro de un contexto histórico y teórico que ayude a su mejor comprensión. Esto porque ellas son resultado de un largo trabajo del Premio Nóbel que llegó a su punto de mayor madurez en el umbral de los años noventa. Para esta época el autor consolidó una visión global del funcionamiento de una economía de mercado que denominó "nuevo keynesianismo", soportada por unos principios microeconómicos fundamentados en las consecuencias de la información imperfecta sobre el comportamiento de los agentes y de los mercados1.

 

La Economía de la Información Imperfecta

Muy brevemente, la información incompleta, desigualmente distribuida entre los agentes y costosa de adquirir, conduce a un comportamiento distinto al que tradicionalmente se conoce como el mecanismo de la oferta y la demanda. Los individuos se ven limitados en su racionalidad económica, deben destinar recursos a diferenciar, distinguir, clasificar a sus contrapartes en el intercambio de bienes y servicios, se ven a su vez incentivados a asumir un comportamiento estratégico fundamentado en el manejo ingenioso y ventajoso de la información privilegiada. El interés propio, motor de la actividad productiva y las decisiones económicas, es complementado por el oportunismo. Resultado: la calidad de los bienes y servicios depende del precio y del marco contractual que rodea las transacciones, la oferta y la demanda se hacen indiferenciables, los mercados generan desequilibrios, hay inercia en los precios y salarios, los consumidores y trabajadores son racionados en su acceso a los productos, al crédito y a los empleos, los inversionistas no encuentran mecanismos para protegerse de las contingencias que enfrentan sus decisiones. Al nivel agregado, esto se traduce en ciclos económicos, desempleo y producción deficitaria de bienes públicos2.

 

La economía de mercado se encuentra así seriamente limitada en su desempeño por la trinidad conformada por las imperfecciones en la información, en los mercados de capital y en la competencia3. Las implicaciones de esta trinidad sobre dicho desempeño se resume en los llamados "fracasos de mercado" y justifican la intervención estatal para "corregir" la asignación de recursos y los niveles y patrones de actividad productiva que ellos generan. Stiglitz lo expresó en términos muy precisos desde hace ya veinticinco años: una economía de mercado con estas características viola los principios de la Economía del Bienestar al no dar espacio para mejorar a algunas personas sin desmejorar a otras. Se requiere entonces de la intervención selectiva del estado si se desea un incremento en el bienestar de la población ante la imposibilidad de conseguir este resultado a través del libre juego de la oferta y la demanda4.

 

En muchas ocasiones Stiglitz ha defendido entonces los impuestos y los subsidios como mecanismos para tratar de inducir una asignación de recursos más acorde on criterios de bienestar, y hasta algunos controles a los mercados (a los flujos de capitales, por ejemplo)5. Y también ha subrayado la necesidad de que la acción estatal enfrente lo que él denomina la "peor manifestación" de la trinidad arriba mencionada, a saber, el desempleo6.

 

Límites a la Intervención Estatal

Stiglitz delimita muy claramente el alcance y los mecanismos de la intervención del Estado en la economía. Así por ejemplo, y frente al problema del desempleo, el autor sostiene que la mejor forma de enfrentar este problema en el corto plazo no es acudir a una política monetaria expansiva (poco efectiva cuando los mecanismos de transmisión no funcionan) ni a una reducción de salarios (que no necesariamente eleva la demanda por trabajo y que, en el pero de los casos, puede disminuirla), sino a un incremento en el gasto público7.

 

Esta medicina tiene, sin embargo, sus contraindicaciones: en particular, existen inconvenientes para sostener el déficit fiscal en el largo plazo, derivados del financiamiento del mismo, a saber, alzas en las tasas de interés (crédito interno), creciente inflación (emisión monetaria) y una situación cambiaria insostenible (crédito externo)8

 

Aún así, y tal vez esto reivindica a Stiglitz con ortodoxos y heterodoxos, es posible pensar que existe un nivel "óptimo" de déficit fiscal, el cual depende de las circunstancias particulares de la economía, incluyendo el momento del ciclo por el que ella atraviesa (política anticíclica), las perspectivas futuras de crecimiento (sostenibilidad de la deuda pública), el destino del gasto público (rentabilidad económica y social de la inversión), profundidad de los mercados financieros (posibilidad de "desplazamiento" del sector privado fuera de las fuentes de financiamiento), las tasas de ahorro y de inversión de la economía (naturaleza estructural o coyuntural del desequilibrio), etc9. Elaborando a partir de estas ideas cabe pensar que el nivel óptimo de déficit fiscal puede ser  negativo en ocasiones (superávit) o menor al deseable o requerido para disminuir el desempleo en el corto plazo, lo que haría inaplicable la propuesta de Stiglitz más allá de una coyuntura determinada.

 

Tal vez es el momento indicado para poner también en contexto la posición de Stiglitz frente al recetario del Fondo Monetario Internacional para los países emergentes en crisis. Stiglitz destaca que las economías de la región en buena medida han inspirado esta ortodoxia que hoy guía buena parte de la política económica. En efecto, en su crítica a los principios del llamado Consenso de Washington, sostiene que éstos de hecho "catalizan" la experiencia de los países latinoamericanos en los años ochenta, caracterizada por políticas equivocadas, altos déficit fiscales, inversiones improductivas, elevados subsidios y un sector estatal ineficiente, con muy poco énfasis en las exportaciones y restricciones a las importaciones10. Más aún, el autor sugiere que el recetario de políticas propuesto o impuesto por el Fondo Monetario Internacional es resultado de la experiencia latinoamericana de la década inmediatamente anterior, con altos déficit fiscales y políticas monetarias laxas que condujeron a altas tasas de inflación11.

 

El problema con este recetario de austeridad, subraya Stiglitz, no es tanto que sea inadecuado en sí mismo, sino que en ocasiones, como en el caso de los países asiáticos en la segunda mitad de los noventa, fue aplicado en contextos completamente diferentes (superávits fiscales y altas tasas de ahorro doméstico) a los que predominaron en los países latinoamericanos en los ochenta (y, cabría añadir, también de la segunda mitad de los noventa)12.

 

De otro lado, el autor es también incisivo en su crítica a la tendencia de quienes defienden y llevan a la práctica los recetarios de ajuste de los organismos financieros internacionales de convertir los ingredientes de programas de medios (las políticas) en fines. Esto se aplica a políticas bien conocidas como la reducción de la inflación, la privatización, la liberalización financiera y la apertura comercial. Frente a esta última, la idea es bien clara: un país no puede gozar de sus beneficios si no cuenta con una economía competitiva13.

 

Pero debe tenerse en cuenta que la posición de Stiglitz respecto a los criterios y dirección de la intervención estatal en la economía es mucho más rica que sus críticas a la filosofía de los organismos multilaterales y, de paso, de mucha mayor utilidad para los debates criollos sobre modelos de desarrollo, reformas estructurales y política económica en general.

 

Esta posición parte de unos principios simples derivados de la evaluación de los modelos económicos de competencia y de su contraste con el comportamiento concreto de las economías de mercado. A la madurez de estos elementos ha contribuido significativamente el trabajo del premio Nóbel en las economías emergentes, en desarrollo y en transición hacia el capitalismo, que le ha permitido consolidar como punto de partida dos nociones centrales: por un lado, que tanto la intervención del Estado en la economía como su papel en el desarrollo de los países, tienen que girar alrededor de los mercados, sus características y sus problemas; por otro lado, que existen profundas diferencias entre los países desarrollados y los países en desarrollo respecto a la naturaleza de los mercadas de cada uno de ellos14.

 

Este enfoque comparativo ha acercado paulatinamente a Stiglitz al terreno de la economía institucional: las diferencias entre países tienen que ver esencialmente con su organización económica, con la forma como los individuos interactúan en la producción y con las instituciones que median esas relaciones. Los mercados hacen parte importante de estas instituciones. Los países en desarrollo no sólo enfrentan imperfecciones en los mercados y carecen de algunos mercados esenciales (por ejemplo para diversificar  riesgos), sino que, además, el marco institucional que tienen para enfrentar estos problemas es poco efectivo15.

 

De este marco institucional poco efectivo hacen parte las organizaciones gubernamentales que, por decir lo menos, tampoco cuentan siempre con la información necesaria y adecuada para intervenir en la economía y "mejorar" los resultados que producen los mercados imperfectos. Es fácil entender entonces que el dilema entre Estado y mercado sea para el autor un falso dilema y que nos recuerde a menudo la dificultad, casi imposibilidad, que existen para concebir una economía y un mundo sin imperfecciones16.

 

De aquí se derivan entonces los principios de intervención estatal que propone el nuevo Nobel de economía. De lo que se trata es de: impulsar el desarrollo de los mercados (en especial los financieros y de capitales), promover la competencia, intervenir preferiblemente mediante mecanismos de mercado y, finalmente, concentrar la acción estatal en unos pocos y fundamentales frentes de la sociedad para no perder eficiencia en la acción. Estos frentes son, por excelencia, aquellos en que los resultados que producen los mercados no son los socialmente deseables. Particular mención se hace en este sentido a la producción y distribución de los bienes públicos17.

 

 

Dados los beneficios que trae para la sociedad asegurar la competencia, éste debe ser, de acuerdo con Stiglitz, el principal objetivo de la política económica, por encima de los tradicionales debates entre propiedad privada o estatal o entre protección y apertura de la economía. Sólo cuando hay suficiente competencia interna, por ejemplo, se justificarían argumentos de protección a la llamada "industria naciente"18.

 

Para desarrollar este objetivo es indispensable que el gobierno defina con claridad y precisión las reglas del juego que rigen la competencia. Lo mismo se aplica a la promoción del adecuado funcionamiento de los mercados. Los complementos necesarios de esta tarea son la regulación y la supervisión que mitiguen los efectos de las imperfecciones de información. El uso de mercados o de mecanismos de mercado favorece y realza la eficacia de la acción estatal. La lista de ejemplos que señala el autor es amplia y bien conocida: subastas y licitaciones para la compra de bienes y servicios por parte del gobierno y para la asignación de los recursos públicos, contratación de actividades gubernamentales, adopción de mecanismos de transparencia y criterios de desempeño en estas actividades, estímulo a la participación de la comunidad en la selección, diseño y ejecución de proyectos y programas de gobierno19.

 

 

 

Las Bases de una Sociedad Democrática

Pero un estado efectivo es condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo. En efecto, para Stiglitz éste es resultado no sólo de la política económica sino también de la calidad de las instituciones de un país, las cuales, en últimas, determinan el entorno de operación de los mercados. Como ilustración el autor destaca la capacidad administrativa de las entidades estatales, la introducción de incentivos para privilegiar el interés general sobre el particular, el establecimiento de restricciones a la acción arbitraria, la lucha contra la corrupción, un sistema judicial independiente, la creación de contrapesos institucionales tales como la separación de poderes y de comisiones de vigilancia20.

 

Todos estos elementos, que pueden sorprender a aquellos que mecánicamente relacionan a Stiglitz con mayor intervención estatal frente a fracasos del mercado, provienen de la convicción que tiene el autor de que, si bien la "mano invisible" del mercado probablemente no existe, y lo sabemos por los indeseables resultados que éste produce en ocasiones, la "mano visible" del gobierno puede llegar a ser peor21.

 

El escenario se enriquece y clarifica al recordar que el nuevo premio Nóbel ha sostenido también que la búsqueda de un mejor funcionamiento de los mercados no es el único objetivo de la política económica. También es necesario promover un desarrollo sostenible y equitativo y contribuir decidida y directamente a la acumulación de capital humano y la generación y difusión del conocimiento, bien público por excelencia y principal motor para el avance de los países en desarrollo22.

 

El mensaje que deja Stiglitz luego de muchos años de trabajo parte entonces de los problemas de información de nuestras sociedades, que limitan no sólo el comportamiento de sus mercados sino también su dinámica general. Pero va  mucho más lejos de la intervención estatal y del rechazo de los mercados, imperfectos por naturaleza. El mensaje es, según la lectura que hace el autor de estas líneas, la necesidad de consolidar una sociedad democrática sobre las bases de unas instituciones efectivas y una sólida economía de mercado. La información imperfecta es, por esencia, antidemocrática.

 

2.2. Los fallos del Mercado y los fallos de la intervención estatal en los mercados.

 

 

Dos son los motivos que justifican la intervención del Estado en la economía:

 

1.- La ausencia de eficiencia en los mercados

2.- La falta de equidad en los mercados

 

¿Qué entendemos por eficiencia?

Un sistema económico es eficiente si los individuos que en él participan alcanzan el máximo bienestar sin desperdiciar recursos.

 

En el sentido de Pareto, una asignación de recursos es eficiente si no es posible que uno o varios individuos mejoren sin que otro u otros empeoren.

 

Hay que advertir que el criterio de eficiencia económica no incorpora ningún criterio de justicia ni hace alusión a la equidad de las distintas situaciones

 

Recapitulando:

 

Un sistema económico es eficiente si no es posible producir más cantidad de un bien o servicio (o un grupo de ellos) sin disminuir la cantidad producida de otros.

 

La economía y los mercados son eficientes cuando están situados en la Frontera de Posibilidades de Producción

 

¿Existen situaciones ineficientes en las economías y los mercados?

Detrás de la definición anterior de eficiencia se encuentra un grupo de supuestos implícitos que la economía tiene que cumplir. Estos son:

 

Existe competencia perfecta.

 

Existe un sistema de derechos de propiedad que garantiza que los actos económicos tienen lugar en el mercado y que los precios reflejan toda la información posible

 

La información de los agentes es perfecta

 

Existe un sistema de mercados completo

 

Estos supuestos no se cumplen en la realidad generando, en cada caso, asignaciones ineficientes ya que los agentes económicos no estarán comprando-vendiendo las cantidades deseadas a los precios deseados.

 

El incumplimiento de estos supuestos se convierte en justificación para la intervención del Estado en la economía.

 

¿Son los mercados equitativos? ¿Generan los mercados situaciones de desigualdad? ¿Es ventajosa la desigualdad?

Otra de las razones que se plantean para que el Estado intervenga en la actividad económica es que los mercados generan en ocasiones situaciones injustas. De esta manera, el Estado redistribuiría renta a través de su actividad financiera (cobrando impuestos y gastando en aquellas políticas que crea necesarias).

 

Esta actuación del Estado genera controversias ya que existen distintas corrientes de pensamiento en torno a lo que el éste puede y no puede llevar a cabo. Veamos aquí dos formas extremas:

 

Corrientes liberales

Nozick: "la propiedad privada es un derecho natural con el mismo rango que el derecho a la vida y a la libertad"

Nozick considera, por tanto, que ningún Estado está moralmente legitimado para redistribuir renta y que cualquier intento de hacerlo (mediante el cobro de impuestos, por ejemplo) sería tan condenable como el robo

 

Hayek - Friedman: "la intervención pública en busca de la justicia social es inútil y perjudicial; inútil porque los mercados (mecanismos impersonales) no pueden generar situaciones justas o injustas (eso lo hacen las personas) y perjudicial porque anulan los valores individuales del mérito y la libertad"

 

Para Friedman, el papel del Estado en cuanto a redistribución de renta deberá ser residual con el objetivo de paliar situaciones de miseria

 

Corrientes colectivistas

Destacado: socialismo marxista

 

La justicia social existe y está definida desde una triple óptica:

 

Igualdad = ( Igualación de oportunidades + Igualación de la distribución de resultados ) en relación a las necesidades de cada cual

 

Libertad = Ejercicio de la elección individual bajo condiciones de igualdad (económica y política) y estabilidad en el empleo

 

Bien colectivo = Antepuesto a los deseos individuales y cuyo contenido será interpretado por el Estado

 

Para Marx, el logro pleno de estos tres objetivos es incompatible con la propiedad privada y el mercado ya que éstas permiten a una minoría (capitalistas) explotar la desigualdad y apropiarse de algo que pertenece a la clase trabajadora (plusvalía). El Estado, pues, deberá intervenir totalmente sustituyendo la propiedad privada por la pública con objeto de garantizar la consecución de los tres objetivos anteriormente mencionados.

 

Los fallos de mercado como justificación de la intervención estatal en la actividad económica

Una vez vistas las causas o motivos que generan el debate de la idoneidad de la intervención estatal en la actividad económica, nos centraremos en el primer grupo, el que hace alusión a las cuestiones de eficiencia.

 

Cuando el mercado no es eficiente suele decirse que éste falla. Estudiaremos en este epígrafe los fallos de mercado más generales. Veremos:

 

Competencia imperfecta - Monopolio natural

Bienes públicos

Efectos externos

Información imperfecta

Mercados incompletos - Información asimétrica

 

Competencia imperfecta - Monopolio natural

Para que exista competencia perfecta (supuesto de eficiencia) es necesario que se den dos condiciones básicas:

 

igual poder no económico

los agentes son precio-aceptantes

 

En la realidad encontramos sectores con barreras de entrada, discriminación por razones de sexo, raza, religión, etcétera. Es obvio que existen otras razones no económicas que establecen diferencias tanto en productores como en productores. El Estado intervendrá estableciendo regulaciones y participando activamente (por ejemplo, ayudando a jóvenes empresarios a obtener financiación que, de otro modo, les sería muy difícil conseguir).

 

Los agentes tomarán los precios como datos siempre que exista un número muy grande de ellos en el mercado. Situaciones de oligopolio con importantes barreras de entrada hacen que este supuesto no se cumpla.

 

 

Un caso especial de monopolio es el monopolio natural que suele aparecer en la provisión de ciertos servicios públicos. Suele darse en sectores donde hay rendimientos crecientes de escala, resultando socialmente más barato que lo produzca una empresa que se encargue de ello un gran número de empresas competitivas.

 

Ejemplos de monopolios naturales los encontramos en los monopolios públicos que todos los gobiernos han explotado alguna vez (telefonía, energía, ferrocarril, etcétera). Son empresas con grandísimos costes fijos que exigen un precio superior al coste marginal para poder generar beneficios. La intervención del Estado consistente en reducir ese precio para igualarlo al resultado competitivo (precio = coste marginal) hará que la empresa genere pérdidas, que pueden ser financiadas, en principio, a través de impuestos o a través de la discriminación de precios.

 

Bienes públicos

La mayoría de los bienes intercambiados en los mercados cumplen con los principios de:

 

Rivalidad en el consumo: el bien solamente es consumido por un individuo (una manzana)

Exclusión en el consumo: el individuo que no paga el precio del bien es excluido de su consumo (una manzana)

 

Con este tipo de bienes no hay problemas. Las dudas aparecen cuando no se cumplen estos principios:

 

Si el consumo de un bien es no rival, podrá ser consumido por un grupo de individuos (la defensa nacional). Existen grados de rivalidad (una autovía congestionada es un bien de consumo rival)

 

Si el consumo no es excluible, los agentes que no paguen un precio podrán seguir consumiendo el bien.

Pues bien:

 

La rivalidad distingue los bienes privados (rivales) de los públicos (no rivales) los cuales, a su vez, podrán ser públicos puros (no rivalidad completa: defensa nacional) o públicos impuros (no rivalidad incompleta: educación)

Los bienes públicos pueden ser excluibles o no excluibles (autopista o defensa nacional, respectivamente)

 

Los problemas de provisión en el mercado aparecen cuando el bien público es no excluible, ya que aparecerán los free riders (usuarios gratuitos o polizones) los cuales no pagarán por el bien y lo consumirán. Como es previsible que los agentes se comporten como free riders, ninguna empresa privada proveerá el bien, debiendo hacerlo el Estado. Aquí está la justificación.

 

 

Efectos externos

En ocasiones, las decisiones de producción o consumo generan efectos en otros agentes que no están recogidos en los precios. Veamos algunos ejemplos:

 

Producción:

Una industria conservera que vierte a la cabecera de un río los residuos de su actividad perjudica seriamente a las huertas de lechuga ubicadas en la vega baja del mismo cauce. La industria está generando un efecto externo negativo en la producción de lechugas.

 

Un apicultor que ubica las colmenas cerca de una plantación genera efectos positivos en ésta última ya que las abejas contribuirán a la productividad de la plantación. El apicultor está generando un efector externo positivo en la producción de la plantación.

 

Consumo:

Un compañero de piso fumador genera olores que enturbian y enmascaran el sabor y aroma de la comida de su amig@. El consumo de cigarrillos por parte del primero está generando un efecto externo negativo en el consumo de comida por parte del segundo.

 

Un país donde el 100 % de sus ciudadanos consumen y completan la Educación Secundaria Obligatoria provocará efectos positivos a toda la comunidad. Se está generando un efecto externo positivo en el consumo.

 

El problema de los efectos externos es que no son tenidos en cuenta por el sujeto que los genera. Para el caso de los efectos externos negativos, es claro que el mercado no hace que el causante los asuma como coste y para el caso de los positivos, el mercado no le compensa por generarlos.

 

El Estado puede intervenir en este caso, obligando a asumir como coste la externalidad negativa a quienes las generan y compensando a los causantes de las positivas. Aquí está la justificación. Las medidas a tomar son:

 

- Legislación que asigne derechos de propiedad: con esto se intenalizarán los efectos externos. Hay que señalar que para internalizar estos efectos, es indiferente a qué parte le correspondan los derechos de propiedad como demostró Coase.

 

- Regulación: que establezca los niveles eficientes de producción o consumo del bien o servicio que genera la externalidad. El problema: conocer el nivel de perjuicio, la valoración individual de los daños o beneficios provocados, las cuotas de producción o consumo para cada agente y, por último, la viabilidad de la propia regulación que puede generar más costes que beneficios.

 

- Financiación: El Estado puede internalizar los efectos externos usando tributos (efectos negativos) y subvenciones (efectos positivos), tal y como propuso Pigou. Los problemas de aplicación son parecidos a los de la regulación, sobre todo en lo referente a la revelación de la disposición a pagar-cobrar de los agentes implicados.

 

Información imperfecta

Para que los mercados sean eficientes, la información debe ser perfecta. Sin embargo, observamos que esto no suele ocurrir. Existen deficiencias en torno a tres variables: calidad, precio y futuro.

 

Calidad: Un consumidor no tiene información exacta acerca de la calidad de ciertos productos o servicios. Es necesaria la intervención del Estado para garantizar esa información (etiquetado, higiene laboral, etcétera)

Precio: En algunos bienes o servicios, la información sobre precios es costosa (productos financieros, reparación de automóviles, etcétera). El Estado regulará estas situaciones.

Futuro: Si la información sobre posibles contingencias futuras no es amplia, se estaría vulnerando también este supuesto.

 

 

Información asimétrica

En ocasiones no hay mercados completos. La causa hay que buscarla en la información asimétrica, la cual aparece de dos maneras:

 

Selección adversa: Una aseguradora no puede determinar con exactitud qué clientes caerán enfermos y cuáles no. Esto le conducirá a cobrar una cuota media a sus asegurados. Esto produce una discriminación en favor de los individuos de alto riesgo y en contra de quienes llevan una vida saludable. Si las personas con vida saludable renunciaran al seguro, las pérdidas esperadas convertirían este mercado en imposible.

En ciertas coberturas como ésta, el Estado proveerá este servicio (seguridad social) o regulará (normativa de solvencia para las entidades de crédito).

 

Riesgo moral: Se da cuando el asegurado influye sobre la probabilidad de que ocurra una contingencia desfavorable para el asegurador sin que éste lo observe. El asegurador vinculará las primas al historial del asegurado. Las soluciones a este problema pueden ser privadas (aseguradoras de automóviles) o públicas (seguro de desempleo)

 

 

2.3.- Principios Generales de las politicas sociolaborales en el mercado de trabajo

 

CONCEPTO DE POLITICAS SOCIOLABORALES * Son políticas, acciones que intervienen directamente en el trabajo. No son políticas sociolaborales todas las sociales, ni todas las laborales, sino más bien aquellas que simultáneamente pertenecen a ambas categorías. La materia sociolaboral engloba e integra aquellos puntos de unión entre lo social y lo laboral, al tiempo que desdeña otras parcelas sociales pero no laborales o laborales pero no sociales.

 

Políticas sociales son todas aquellas políticas que afectan a la sociedad en su conjunto. Hay que dotar a la vertiente social del concepto de políticas sociolaborales de un contenido más preciso que permita distinguir a aquella de la política laboral. El elemento definitorio de las políticas es que éstas se estructuran en torno a derechos sociales, procurando su satisfacción. Es aquella que constituye el desarrollo de un derecho considerado social.

 

CARACTERISTICAS POLITICAS PUBLICAS SOCIOLABORALES:

 

1.- Satisfacción de necesidades básicas: bienestar y dignidad vital de la población

 

2.- Son derechos de prestación: exigen para su efectividad una actuación concreta de los poderes públicos , dicha intervención pública se materializa en la regulación de actividades privadas ( fijando condiciones mínimas de trabajo) en la transferencia de recursos monetarios (recaudando cuotas para la SS) o en la provisión de bienes o servicios (garantizando la educación, asistencia sanitaria).

 

3.- No son derechos subjetivos perfectos, no son exigibles por la ciudadanía ante los tribunales. Son derechos relativos , los derechos sociales responden al contexto concreto en el que se encuentre su titular, variando según se trate de un trabajador, un jubilado, un joven, una madre, un minusválido,...

 

4.- Son derechos basados en la solidaridad comunitaria: los derechos sociales sólo son viables si existe un mínimo de solidaridad en la comunidad que permita a los más necesitados acceder a prestaciones y servicios básicos (educación, sanidad, ..), sufragados por los más pudientes. Tienen un contenido de carácter económico, que condiciona su prestación ilimitada. Los derechos sociales, funcionan como mecanismo de integración y de cohesión social, en definitiva: de igualdad.

 

5.- Son derechos de titularidad individual, se excluyen los derechos colectivos ( sindical, huelga,..)

 

6.- Son derechos tendencialmente universales; los derechos sociales no son derechos "de clase", sino de todos los individuos. Son las orientaciones de carácter político las que configuran estos derechos.

 

 

EN QUE CONSISTEN LAS POLITICAS SOCIOLABORALES:

 

Afectan directa o indirectamente a las relaciones entre los sujetos que intervienen en el mercado de trabajo. Las políticas sociolaborales , son aquella parte de las políticas sociales que de forma directa o indirecta persiguen afectar al grupo de personas que desarrollan actividades productivas, y a los sujetos que facilitan dicho desarrollo, al mismo tiempo que influencian el desarrollo de dicha actividad.

 

Políticas laborales: relaciones empresario-trabajador y además todas aquellas actuaciones que afectan a los sujetos que participan en las RRLL, y las personas dependientes de esto. Trabajadores por cuenta ajena y también a todas las personas que tengan un trabajo retribuido como profesión. Quedarían fuera de protección otras manifestaciones del trabajo no retribuido (estudiantes, voluntarios, trabajo reproductivo,...)

 

Aquellas que indirectamente se destinan a la protección de los ciudadanos en diversas facetas de su vida: sanidad, formación, vivienda, desempleo,...

 

No hay una construcción estática permanente de las políticas sociolaborales, sino que pueden cambiar de forma rápida según las idealogías del momento.

 

3.- AMBITOS DE ACTUACION DE LAS POLITICAS SOCIOLABORALES:

 

Dependiendo de la autoridad pública (gobiernos), que estén capacitados o tengan competencia para tomar decisiones en materia de política sociolaboral así será la misma. Estos organismos pueden ser:

 

1.- Internacionales: políticas públicas que o bien se adoptan a escala supraestatal o bien afectan a sujetos que afectan en tal espacio. Entre ellas: medidas relativas a la entrada y circulación de personas conforme a las disposiciones de asilo, visado e inmigración y el fomento de la coordinación entre las políticas en materia de empleo de los Estados miembros, siempre con el objetivo común de eliminar las desigualdades.

 

2.- Nacionales: adopción de una política que afecte al ámbito nacional, deberá ser adoptada por los organismos estatales competentes, sin que exista ninguna posibilidad de que organismos de ámbitos más reducidos puedan elaborar políticas públicas sobre esas cuestiones.

 

3.- Regionales.

 

4.- Locales.

 

Ejemplos de Politicas Sociolaborales como politicas públicas que establece el Estado para su aplicación. Entre ellas:

 

1.- La política de empleo como política sociolaboral

 

2.-  La formación profesional como política sociolaboral

 

3.- Las políticas sociolaborales en torno a la juventud.

4.- La política sociolaboral dirigida al colectivo de personas con minusvalía.

 

5.- La política sociolaboral en materia de familia.

 

6.- La política sociolaboral a favor de las personas de edad avanzada.

 

7.- Políticas sociolaborales a favor de los excluidos sociales.

 

 

 

2.4.- La evaluación de las políticas relativas al mercado de trabajo.

 

 

Concepto de Mercado de Trabajo:

Se denomina mercado de trabajo o mercado laboral al mercado en donde confluyen la demanda y la oferta de trabajo. El mercado de trabajo tiene particularidades que lo diferencian de otro tipo de mercados (financiero, inmobiliario, de comodidades, etc.) ya que se relaciona con la libertad de los trabajadores y la necesidad de garantizar la misma. En ese sentido, el mercado de trabajo suele estar influido y regulado por el Estado a través del derecho laboral y por una modalidad especial de contratos, los convenios colectivos de trabajo.

 

En el mercado de trabajo se denomina "trabajador" al que ofrece su trabajo, y "empleador" al que demanda trabajo. El acuerdo entre el trabajador y el empleador que da origen a la relación laboral se denomina contrato de trabajo. El precio del trabajo se denomina salario o remuneración.

 

INDICADORES DE EVALUACION DEL MERCADO DE TRABAJO

Para analizar y evaluar el estado y características del mercado de trabajo se utilizan una serie de indicadores. Los más importantes son:

 

- Población económicamente activa (PEA): es la cantidad de personas en una población edad de trabajar y que desean trabajar.

 

- Desempleo o desocupación: se refiere a las personas que integran la PEA y no se encuentran empleados.

 

- Subempleo: se refiere a las personas que trabajan menos tiempo que el que establece la jornada legal (usualmente entre 35 y 45 horas semanales).

 

- Índice de salario real: mide el aumento o disminución del promedio de los salarios en su poder de compra.

 

- Empleo informal: índicador muy utilizado pero sin una definición única. Se refiere a las personas que poseen empleos que carecen algunos elementos básicos: registración, protección legal, seguridad social, estabilidad, relación laboral, etc.

 

- Feminización: se refiere a la cantidad de mujeres presentes en un mercado de trabajo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POBLACION

Ene 2009

Feb 2009

Mar 2009

   TOTAL

27.979.840

        

28.017.400

        

28.050.457

        

   DE 15 AÑOS Y MAS

19.646.904

        

19.681.835

        

19.712.168

        

   ACTIVA

12.631.063

        

12.515.764

        

12.809.030

        

    TASA DE ACTIVIDAD (%)

64,3

        

63,6

        

65,0

        

       OCUPADA

11.430.173

        

11.588.719

        

11.875.454

        

       TASA DE OCUPACION (%)

90,5

        

92,6

        

92,7

        

       DESOCUPADA

1.200.890

        

927.045

        

933.576

        

   TASA DE DESOCUPACION (%)

9,5

        

7,4

        

7,3

        

           CESANTE

1.149.766

        

843.302

        

860.157

        

           TASA DE  CESANTIA (%)

9,1

        

6,7

        

6,7

        

           B.T.P.P.V

51.124

   b/

83.743

   b/

73.419

   b/

           TASA DE B.T.P.P.V (%)

0,4

   b/

0,7

   b/

0,6

   b/

      INACTIVA

7.015.841

        

7.166.071

        

6.903.138

        

      TASA DE INACTIVIDAD (%)

35,7

        

36,4

        

35,0

        

   HOMBRES

14.029.732

        

14.048.062

        

14.064.094

        

   DE 15 AÑOS Y MAS

9.772.709

        

9.789.689

        

9.804.166

        

   ACTIVA

7.714.789

        

7.725.028

        

7.779.450

        

    TASA DE ACTIVIDAD (%)

78,9

        

78,9

        

79,4

        

       OCUPADA

6.992.797

        

7.146.266

        

7.235.825

        

       TASA DE OCUPACION (%)

90,6

        

92,5

        

93,0

        

       DESOCUPADA

721.992

   a/

578.762

   a/

543.625

   a/

   TASA DE DESOCUPACION (%)

9,4

   a/

7,5

   a/

7,0

   a/

           CESANTE

698.439

   a/

538.206

   a/

509.371

   a/

           TASA DE  CESANTIA (%)

9,1

   a/

7,0

   a/

6,6

   a/

           B.T.P.P.V

23.553

   c/

40.556

   c/

34.254

   c/

           TASA DE B.T.P.P.V (%)

0,3

   c/

0,5

   c/

0,4

   c/

      INACTIVA

2.057.920

        

2.064.661

        

2.024.716

        

      TASA DE INACTIVIDAD (%)

21,1

        

21,1

        

20,7

        

   MUJERES

13.950.108

        

13.969.338

        

13.986.363

        

   DE 15 AÑOS Y MAS

9.874.195

        

9.892.146

        

9.908.002

        

   ACTIVA

4.916.274

        

4.790.736

        

5.029.580

        

    TASA DE ACTIVIDAD (%)

49,8

        

48,4

        

50,8

        

       OCUPADA

4.437.376

        

4.442.453

        

4.639.629

        

       TASA DE OCUPACION (%)

90,3

        

92,7

        

92,3

        

       DESOCUPADA

478.898

   a/

348.283

   a/

389.951

   a/

       TASA DE DESOCUPACION (%)

9,7

   a/

7,3

   a/

7,8

   a/

           CESANTE

451.327

   a/

305.096

   a/

350.786

   a/

           TASA DE  CESANTIA (%)

9,2

   a/

6,4

   a/

7,0

   a/

           B.T.P.P.V

27.571

   c/

43.187

   c/

39.165

   b/

           TASA DE B.T.P.P.V (%)

0,6

   c/

0,9

   c/

0,8

   b/

      INACTIVA

4.957.921

        

5.101.410

        

4.878.422

        

      TASA DE INACTIVIDAD (%)

50,2

        

51,6

        

49,2

        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  B.T.P.P.V: Buscando Trabajo por Primera Vez.

 

  a/ Presentan coeficientes de variación entre el 5% y el 10%.

 

  b/ Esta cifra presenta un coeficiente de variación mayor a 10% y menor o igual a 20%  
  c/ Presentan coeficientes de variación mayores del 20% 

 

  El resto de las cifras presentan coeficientes de variación menores del 5%.

 

   Fuente: INE, Encuesta de Hogares por Muestreo, "Indicadores  de la Fuerza de Trabajo"
  Para diciembre de 2002 y enero de 2003 no se dispone de información

 

 

 

 

 

 

 

Las políticas del mercado de trabajo se diferencian de las políticas de empleo y de las políticas laborales. En este proyecto, el término políticas del mercado de trabajo se entiende como "un conjunto de instrumentos y programas a través de los cuales el sector público interviene en dicho mercado, con objeto de combatir o evitar el desempleo, mitigar sus efectos y apoyar a la población activa en riesgo de desocupación". Por medio de políticas 'activas' o 'pasivas', se pretende "facilitar el enlace entre trabajadores y puestos de trabajo, ayudar a solventar los costos de búsqueda, coadyuvar al mejoramiento de las habilidades de los desempleados y de los ocupados en pequeña o micro empresa, y apoyar directa o indirectamente la creación de fuentes de trabajo o el mantenimiento de las existentes". (Samaniego, 2002)